jueves, 18 de junio de 2009

Bicicleta

Respiró hondo. Se sentó y colocó los pies en los pedales, como vagamente recordaba que le habían enseñado años atrás. Por aquella época no tenía especial interés en aprender, aun así, le instaban a ello.

Comenzó a deslizarse por aquella cuesta que tantas marcas había dejado en su piel. Disfrutaba recordando los instantes que vivió subido a una bicicleta similar muchos años atrás. Al llegar abajo decidió ir sin un rumbo fijo.

Pedaleaba sin parar, viendo cómo docenas de personas pasaban a su lado sin tan siquiera advertir su presencia. Podía ver el estado de ánimo de cada una de ellas y, así, imaginar cómo serían sus vidas.

El viento golpeaba su cara haciendo que su pelo enmarañado intentara liberarse de su propia prisión, quedando finalmente libre y a merced del viento. Infinidad de imagenes pasaban por sus ojos. Tantos recuerdos. Tantos sueños por cumplir.

Finalmente paró. Comenzaba a atardecer. El sol se reflejaba en el mar, la luz se reflejaba en el mismo permitiendo ver una intensa gama de colores. Una lágrima brotó y se deslizó por su mejilla. No tenía nada que valiera la pena en la vida. Tan solo recuerdos y más recuerdos que no hacían otra cosa que atormentarle a cada segundo de su vida.

Abrió los ojos.
La vio.
Todo había sido un sueño.

lunes, 15 de junio de 2009

Bicicleta

1.
Con pelo ralo y cano, camina encorvado
el viejo que pasea formando este cuadro,
menudo y enjuto, y muy arrugado
con su gran nariz y sus lentes de antaño
de enorme montura y cristales gastados.
Su perfil afilado pasea el anciano
cuando niños guasones se ríen y señalan
la trompa y las gafas que forman su máscara.
Le tocan la moral y al abuelo lo enfadan,
y les grita furioso levantando las manos
“¿Acaso tengo monos en la cara?”.
Se espantan los niños mientras el viejo piensa
que a los viejos como él ya nadie los respeta,
sin darse cuenta de la broma ni del matiz
que encima de chiste lo lleva a la inversa
porque es sobre su gran nariz
dónde va montada la bicicleta.

sábado, 13 de junio de 2009

Nueva palabra a definir....

Señores, las encuestas no fallan, las nuestras por lo menos no, y el pueblo ha hablado.

BICICLETA

bicicleta.

1. f. Vehículo de dos ruedas de igual tamaño cuyos pedales transmiten el movimiento a la rueda trasera por medio de dos piñones y una cadena.





A definir señores.

martes, 9 de junio de 2009

Hielo

1. Hielo: ¡Qué calor! ¡No paro de sudar!
Hielo seco: Normal, no usas Rexona.
Hielo: Menos pitorreo.
Hielo seco: Deberías afincarte una neverita, como hago yo.
Hielo: Antes de llegar a la tienda me habré consumido.
Hielo seco: Halla tú.
Hielo: Lo que me voy a afincar es un Gin Tonic, que me lo paso mejor.
Hielo seco: Serás putero, irás derechito al infierno de los líquidos, junto a los fluidos corporales del pecado.
Hielo: Y me lo dice el que va vestido de blanco papal, pírate copito de nieve.
Hielo seco: Eso voy a hacer, me esfumo.
Hielo: Nunca mejor dicho.
(Lo que de verdad es surrealista, es el hecho de que os imaginéis dos hielos hablando entre ellos, porque total, yo ya sabía que estaba loco)

2. Un día más paseaba por las devastadas calles de lo que había sido su ciudad. Como fiel compañero su rifle, que le había mantenido con vida hasta entonces. Sabía que lo perseguían para abatirlo, pero sus pasos reflejaban la despreocupación del camino que iba a tomar. De repente, algo explotó a su lado y la onda expansiva le golpeó contra la pared de un edificio derruido, después de un leve aturdimiento, vio como un soldado le apuntaba desde el final de la calle. Sin darle tiempo para reaccionar al soldado, éste apuntó asestándole un balazo de hielo reluciente entre ceja y ceja. Era letal, el último de su extinta raza. Se caracterizaban por poseer un corazón de hielo tan espeso que ni la sangre que corría por sus venas era capaz de derretirlo. Ese soldado pertenecía ya a una larga lista de víctimas, que el ejército no podía permitirse si querían alzarse con la victoria en la guerra. Siguiendo su camino nuestro desconocido amigo, se encontró con una niña pequeña que sujetaba una sábana blanca con fuerza y salía de la estructura de lo que parecía un antiguo museo. Otra explosión tuvo lugar cerca, lo suficiente como para que éste cogiera a la niña y se la llevara corriendo a un lugar seguro. Los pasos de los soldados en ese momento eran ensordecedores y el llanto de la niña delató su posición. Nuestro desconocido dejó a la niña sentada, apoyada en la pared de una calle sin salida. De pie intentaba consolarla sin saber como Después de un buen rato decidió que no podía hacer nada más, el ejército la encontraría y se ocuparían de ella, él tenía que seguir huyendo para salvar el pellejo. Pero ya era tarde porque al darse la vuelta un oficial del ejército le apuntaba a la cabeza, cerró lo ojos y soltó el arma que cayó al suelo produciendo un golpe sordo. Sin vacilar, el oficial disparó y éste se desplomó. El oficial se alejó un poco del callejón para dar a conocer su posición. En ese instante la niña gateó hasta el cuerpo sin vida de su momentáneo protector, tocó con su mano el pecho de éste, fundiendo así su corazón de hielo que se transformaron en dos lágrimas que brotaron de sus ojos y le dieron la fuerza suficiente para expresarle a la niña su infinito agradecimiento con voz ronca. La palabra quedaría grabada en la memoria de la niña. Gracias.

3. Voy a ponerme a vender frigopies en un kiosco al lado de un oasis en medio del desierto, únicamente para experimentar la sensación de decirle a alguien que venga extenuado y deshidratado que lo que está viendo es un espejismo. Y todo esto sin salir del frenopático. Ni McGyver.

PD: Lo siento mucho.

Hielo

1. Llegó a un momento de su vida en el que lo tenía todo: tiempo, aceptación, ganas, lugar, música, amigos, dinero, desenfreno, alcohol... ¡pero no tenía hielo, copón!


2. Parecía que aquellas nubes tenían muy mala pinta. Llevaban días en aquel inmenso páramo al margen de la jurisprudencia del mismísimo Dios. De hecho ni el mismísimo diablo se habría sentido cómodo en aquel blanco infierno.
El frío era casi insoportable y se les encajaba en lo más profundo de sus almas.
¿Merecía la pena sentir tantísimo dolor tan solo por ser más que Amundsen?, ¿a caso valía la pena sufrir tanto por emular a Shackleton?
Si en aquel preciso instante le hubieran preguntado, es probable que hubiera dicho que no, que no merecía la pena, que debería estar con su mujer y con Peter.
Al menos tenía vocación. Además, en cierto modo se sentía orgulloso de tener bajo su responsabilidad la seguridad y el recuerdo para la posteridad de cuatro bravos hombres.
Es posible que no hubiera estado tan orgulloso si, paradójicamente, hubiera visto que dentro de unas horas allí yacerían Scott, Evans, Wilson, Bowers y Oates.


3. Cuando Spiderman se enteró de que Iceman estaba enamorado de Wonderwoman, le dio un beso de tornillo en toda la boca. Por romper el hielo y tal.


4. Pingu.


5. Himno de la poesía, lo que se debe mezclar con hielo:

Si te mezclas con limones de menos,
me quito el sombrero de la mente,
quítome la sombra del pensamiento.
Cuando no perturbas la noche fría,
cuando te sé suave y transparente,
cuando sé que se trata de poesía.

Adictos al transparente,
beodos noche y día,
paladar tan exigente
que bebemos poesía.
Nos tocamos la visera,
la frente del pensamiento,
si con hielo se nos mezcla
la salud y el sentimiento.
Asiduos a esos parajes
donde el alma está en quiebra.
La borrachera, por traje.
Por poesía, la ginebra.

Fríos abrazos en copas nos regalas,
malas compañías para espantar miedos,
buenos vasos con compañías malas.
¡Otra más, que es temprano todavía!
entre los aplausos que brindan los hielos
y la sombra que nos brinda la poesía.

Adeptos de tu religión
haciendo eses por calles.
Por idioma, una canción.
Por templos están los bares.
Nos tocamos la visera,
la frente del pensamiento,
si con hielo se nos mezcla
la salud y el sentimiento.
Asiduos a esos parajes
donde el alma está en quiebra.
La borrachera, por traje.
Por poesía, la ginebra.

6. Ante tanta presión y la gelidez del momento, su mirada se congeló y se quedó pegada al fluir espeso del tiempo. Se veía sobrepasado por un alud de emociones tan enorme que apenas ocupaban una ínfima parte de lo que estaba pensando en ese preciso instante.
Era frío y era eterno.


7. Hagamos un poco de ejercicio mental. Abstraigámonos de la tele, la música, el deporte y las obligaciones. Vamos a usar la imaginación:
Viajemos volando por encima de las ciudades, siguiendo cauces de ríos y rodeando montañas. Vamos al sur, como las golondrinas. Vamos a cruzar por la Autovía de las Pateras, cruzando el mar, pasando por encima de chilabas y zocos. Vamos a una tierra blanca y silícea. Una tierra de fuego y aridez. Tierra baldía y llena de vida. Imaginemos a un hombretón de complexión fuerte, nórdico y semidesnudo. Imaginemos que lleva horas bajo un sol omnipresente y sofocante. Supongamos que está nervioso y apurado. En un hipotético caso, se podría haber torcido un tobillo bajando una de entre todas aquellas enormes dunas.
Y bien, ¿en qué creéis que está pensando?

viernes, 5 de junio de 2009

Plafón

1. Era imposible. Había docenas de ellos. Más aún. Cientos. Miles. Todos acechándolo con su incandescente y cegadora mirada, intensa y petrificante. Como pequeños y variados basiliscos. Estaban ahí todos los días, todas las horas que pasaba en ese lugar, pero hoy estaban especialmente inquietos. Y eso le preocupaba sobremanera, no podía vaticinar nada bueno… Su madre le advirtió que no cogiera ese trabajo, también su psiquiatra, pero no los oyó. No quiso oírles. De repente, uno de ellos se lanzó hacia él desde lo alto. Pudo esquivarlo echándose hacia atrás, pero entonces tropezó con una estantería, y acabó derrumbándola. Todas las repisas de aquella sala estaban conectadas, así que poco a poco esa agitación los despertó a todos, y cientos, sino miles, de estas aterradoras criaturas sedientas de sangre se abalanzaron sobre él desde la altura. Comenzó a correr intentando huir de ahí, corrió hasta que le ardieron los pulmones y se le desgarraron los músculos. Pero fue inútil. Él lo sabía. Nadie escapa de los plafones. Mucho menos en aquél pasillo del Ikea.


2. El aterrizaje había sido desastroso, pero por lo menos aún estaba sano y salvo. Y la nave tenía arreglo. Como todavía era muy pronto para comenzar su misión, observó en su cuentatiempo universal adaptado, decidió descansar un poco y se tumbó en el… césped, informó su agenda-indentificadora integrada. Se estaba bastante fresquito tumbado bajo los árboles (no recordaba cuales ni le apetecía sacar el identificador de nuevo) y ya había pasado el primer ocaso, por lo que el cielo estaba oscuro y plagado de cuerpos celestes. En realidad, por lo recordaba de su Curso Intensivo Multidisciplinar Terrestre adaptado para esta misión, este planeta, VL-SS-4//8891 o “La Tierra” en sistema eponímico local, sólo tenía un ocaso, porque sólo tenía un satélite. Lo buscó en vano, pues estaba fuera de su campo de visión, así que se levantó para ver si estaba tras las raíces de los árboles. Lo encontró. Se quedó mudo de asombro, y así, con los ojos abiertos de par en par, varios minutos. Aquel satélite era precioso. Un gran disco blanco, el mayor que había visto en todos su eones de vida, colgaba del oscuro cielo custodiado por cientos de estrellas que adaptaban las más variopintas y curiosas distribuciones a su alrededor. En ninguno de sus libros había visto una representación gráfica tan maravillosa como aquella. Se tumbó de nuevo, pero en sentido opuesto, y estuvo varias horas admirando su danza celeste, de este a oeste, mientras ordenó a su agenda-identificadora integrada que le contara historias sobre “La Luna”, como decían los humanos. Su cuentatiempo universal adaptado le avisó de que ya era hora de empezar las prácticas de reconocimiento. Adoptó la forma humanoide que le correspondía, se teletransportó al centro de ocio-musical-social nocturno más cercano, y recordó lo aprendido en la asignatura Técnicas de Apareamiento No Reproductivo. A los dos minutos salía del local con una despampanante rubia que lo había invitado a su “piso” -habitáculo de permanencia sedentaria, recordó- y tras un breve paseo en el que siguió aplicando las técnicas aprendidas –no en vano había obtenido la calificación A++- llegaron a dónde tendría lugar el acto y las prácticas de reconocimiento. Nada más entrar en el “portal”, advirtió que tanto el techo como las paredes estaban decoradas con convexos discos blancos o grises y luminiscentes, que variaban en forma y simetría entre las distribuciones del edificio. Dentro del “pisito” de la hembra había más, de diferente ornamentación y tonalidades que tornaban al naranja o al amarillo, repartidas por absolutamente todos los rincones de la casa. A decir verdad, eran muy estéticos y demostraban muy buen gusto por parte de los humanos. Resultaba que aquella civilización, que la Unión Aliada Interestelar consideraba tan primitiva, adoraba a “La Luna” y la agasajaba con altares y homenajes por doquier. Una raza capaz de demostrar una sensibilidad tan afinada no podía ser clasificada con menos de un 4 en la escala cognitiva valorativa de especies. La muchacha se desnudó y le apremió, así que recordó la última consigna de las Técnicas de Apareamiento No Reproductivas: Una vez inmersas en el acto sexual, a las damas les gusta: sinceridad y obediencia. Ahora le vas a hacer el amor a lo más bonito que hay en este cuarto, dijo la rubia. Así que obediente, se colgó del techo y se folló el plafón.

miércoles, 3 de junio de 2009

Viaje

1. Voy volando, surco el cielo incesante y sin pausa, yendo a la deriva en medio de la inmensidad. Le doy movimiento a los inanimados árboles de un parque dotándoles de algo más de vida. Salto de edificio en edificio en enormes ciudades donde cualquier persona se perdería en cuestión de segundos. Acaricio suavemente las grandes extensiones de campo llenándolas de frescor. Me enfado y soplo con fuerza donde se ahoga mi grito de desesperación, pero después viene la calma, un momento donde puedo descansar antes de volver a empezar…

2. Avanzo turbulentamente por millares de paisajes y les doto de una uniforme monotonía. Pero en mi interior guardo celosamente los tesoros más preciados esperando a ser descubiertos. Soy sinónimo de la vida y se deleitan con mi quietud, pero consigo enrabietarme y es cuando paso a llamarme destrucción. Baño la arena infinita refrescándola. Proporciono hidratación, pero también hipotermia. Soy amiga de pocos, enemiga de todos los demás. Imagen de destinos turísticos y parajes paradisíacos, también de los peores cataclismos que puedas imaginar. Soy ambas caras de una misma moneda, soy el único sitio donde acaban tus recuerdo que necesitas olvidar, soy el lugar donde ahogas tus gritos de ansiedad.

3. El caos. Alias combustión, o así me bautizaron. Caliente y ascendente. Consumir mi único fin, hasta que no quede nada. Pero todo es armonía, una coreografía espléndida, mil veces ensayada. Sin imprevistos, sin sobresaltos. Mi llegada no suele ser bienvenida, es la única condena que me espera hasta la extinción. Mi muerte es siseante, ya que es ahí donde se pueden escuchar los lamentos de quien me he llevado conmigo porque en mi fulgor ensordezco todos sus quejidos. Incandescente, abrasador, llameante y cegador. Inmenso o diminuto es el mismo fenómeno, solo cambia mi efecto, casi siempre devastador. Tragaré todo lo que pueda, pecado, la gula, soy un glotón.

4. Llámalo creatividad, don, talento o quizás suerte, pero todos tenemos algo en común, la inspiración. Es fugaz y permanente, pasajera y sedentaria, viene, va y a veces se queda. Todos tenemos días en los que todo nos sale bien, que contrastan con días horriblemente malos en los que hubiera sido mejor no levantarse de la cama. Todos tenemos un repentino golpe de suerte en el que nos ocurre algo magnífico y momentos en los que la suerte nos da la espalda. Hay semanas en las que todos los días se nos ocurren ideas geniales y meses de vacío creativo. Ocasiones en las que somos totalmente optimistas y eternidades en las que somos pesimistas. La inspiración se sube al tren, hay días en los que te toca ir en el mismo vagón, pero desafortunadamente te llevarás otros tantos sin verla aparecer. No te preocupes, chaval, esta vez no ha habido inspiración pero seguro que la próxima será mejor.

PD: Al que consiga llegar hasta aquí le regalo un disparo de prueba con destino a mi cráneo, siguiente parada, hipotálamo con leve desviación al lóbulo occipital, gracias.

martes, 2 de junio de 2009

Viaje

1. Paso la vida esperando a que las horas pasen
y que llegue el momento
en el que nuestras sombras desnudas se abrecen,
y se enzarcen en un lance
de ésta guerra que es un juego
de olores, sabores y tactos sedosos en los dedos.
Te pruebo y no recuerdo ya si te como o te bebo,
pero
celebro que una nueva semana
acaba como empezó de nuevo,
y que espero porque esperas,
porque vuelvo, porque necesito
y porque quiero
ver tus ojos y mi triste sonrisa
reflejada en ellos.
Si notas que el resto del universo
siente celos
significa que estaremos haciendo algo bueno.
Retengo un instante,
la imagen, el momento, el aroma.
Para el destino es una broma
como si te hubiera conocido en París
y te hubiera besado en Roma.


2. Aunque había sido un boxeador de renombre en su juventud, en aquella ocasión no lo supo poner en práctica. Poseía un juego de pies envidiable, una resistencia inhumana y mucha elegancia en los movimientos. Mira que era un experto soltando un jab igual que un crochet. Daba como nadie el swing y castigaba el hígado con el hook con fiereza y maestría. Sus uppercuts eran memorables. Y sin embargo cuando encontró a su mujer con otro hombre en la cama, para lo único que tuvo atino fue para endiñarle al parte-hogares un viaje a mano abierta en el carrillo.


3. -¿Hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?
-Me cago en…
-Calma, hombre.
-¿Hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?
-Si es que…
-Que es un niño, Manolo, tranquilo.
-¿Hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos llegado ya?, ¿hemos… ¡¡Aaaaaah!!
•••
-Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla. Cariño, no debiste tirarlo por la ventanilla...


4. Estaba Jian Li sentado en el bosque sin más divertimento que ver el peregrinar de nubes por el cielo. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba sentado en un enorme pedrusco que parecía proteger lo que hubiera a sus espaldas. A su alrededor había otros cuantos, así que tuvo la idea de ir amontonándolos en fila. Lo llamaría Pequeña Murallita Chinorri y dando un par de viajes cargado de piedras ya estaría terminada.
Llamó a su mejor amigó Krillin José y le dijo “Coge tú por ahí”, que es como empiezan todos los grandes planes de la humanidad.


5. –And if we go into that bar? [¿Ysi entramos en ese bar?]
-We can’t, there’s a travel of people! [No podemos, ¡hay un viaje de gente!]


6. Cuando guardo la lengua en su sitio y tragó parte de lo que aquel papel tenía impregnado, escuchó una voz que decía desde un lugar pasado:

Sentado solo en mi terraza
aburrido hasta el sopor,
viendo las nubes que pasan
agarré una con forma de avión
que sobrevolaba mi casa
y se iba alejando del sol,
supongo que por el calor.
Grande fue mi desesperanza
al ver que parecía un avión
pero sólo por la panza,
por arriba era un dragón
que en ningún momento me mordió
pero lo intentó,
hubo amenaza.

Al siguiente sorbo el dragón ya era parte de él mismo y no había vuelta atrás, sólo un largo camino hacia adelante lleno de misterios y colores sonoros. No tenía sentido, pero tenía verdad.

viernes, 29 de mayo de 2009

Viaje

1. Todo aquello que transcurre desde antes del principio del camino, hasta después del final del camino.

2. Concepto filosófico cuyo fin queda englobado en el mismo medio, y viceversa.

3. Ruta precedida por el trazo de un dedo sobre un viejo y ajado mapa o atlas, montañas de guías y papeles varios, portátiles encendidos con internet, consultas de horarios, listas presupuestarias y múltiples conversaciones obsesivas en torno al mismo. Realizada preferentemente en tren, con pequeños saltos espacio-temporales aéreos para ganar tiempo y dinero, llevada a cabo a ser posible con diez kilos a la espalda a presión en una mochila, con escasos y limitados recursos económicos y comunicaciones mayoritariamente en ingles, aunque siempre lentito, fuerte y con gestos. Debe incluir noches sin dormir y cansancio acumulado, en porcentajes repartidos entre trasnocheos e imposibilidad de conciliar el sueño por incomodidad. Puede contener ocasionalmente jornadas con relativa falta de higiene (voluntaria o no), y variables grados de alcohol en sangre (voluntario o no). En su desarrollo la alimentación, normalmente escasa debido a su intenso consumo metabólico, suele basarse en salchichas, pasta y bocadillos varios, salvo homenajes esporádicos. Cuasi-necesaria la cerveza. Imprescindible contar o desarrollar en él elevados niveles de sociabilidad para ser considerado como tal. Aunque puede realizarse sólo, suele llevarse a cabo con la mejor de las compañías, lo que induce y potencia la risa severa.

4. Forma o método escogido para hallar la felicidad.

5. Potenciador natural de la cultura.

6. Sinónimo de “vivir”.

7. Acto o resultado de leer un libro.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Hielo

1. ¡Vaya una puta mierda da crucero de lujo!, pensaba el señor de la nariz coloradota mientras andaba dando tumbos de camero en camarero. ¿Es que no hay ningún maldito incompetente en este barco?, clamó al cielo a punto de reventar de ira, ¿A que Dios hay que chupársela para que me den un puto cubito para mi cubata?. Segundos más tarde un gran estruendo sacudía el barco. Pocas horas después, el Titanic reposaba en el fondo del mar.

2. Cuenta la leyenda, dijo el anciano, que antiguamente, muchos años antes de que yo naciera, existía un elemento casi divino que tenía la extraña propiedad de aumentar su volumen disminuyendo a la misma vez su propia densidad. Báh, esa me la sé yo, contestó el más empollón y repelente de sus nietos. Son los antiguos cuboideos de oxígeno dihidronizado parcialmente criogenizados naturales, de cuando aún había masas oceánicas y corrientes fluviales. No estoy seguro, respondió el anciano, pero juraría que mi abuelo las llamaba “palomitas”.

3. Estamos todos aquí reunidos para despedirnos de Edmundo José Pérez, hombre bueno y temeroso del señor, muy querido por todos y cuya muerte lamentamos, a la vez de que nos alegramos, ya que por fin alcanzará el Reino, puesto que gracias a su bondad interior podrá sentarse a la derecha del Padre y…. Chist, Padre, le interrumpió el monaguillo. Que Edmundo es el siguiente, esta se llama Carmen García Trinidad. El cura carraspeó, se aclaró la garganta y continuó. Perdón. Estamos todos aquí reunidos para despedirnos de Carmen García Trinidad, mujer buena y temerosa del Señor, muy querida por todos y cuya muerte lamentamos, a la vez de que nos alegramos, ya que por fin alcanzará el Reino, puesto que gracias a su bondad interior podrá sentarse a la derecha del Padre y alcanzar la resurrección. Ve con Dios Carmen García Trinidad. Amén. Amén, respondió al unísono la iglesia.

domingo, 24 de mayo de 2009

Tiempo

1. Alguna vez se os ha caído un vaso o una taza, aunque pongáis cara de no haber roto un plato. ¿Y os habéis fijado en que hay ocasiones en que el vaso o la taza caen verdaderamente lentos? Hay un lapso en el que te da tiempo a pensar mil veces que puedes cogerlo, que solamente tendrías que agacharte un poco y estirar el brazo. Un movimiento tranquilo podría detener la caída y el estropicio. Lo piensas una y otra vez. Te da tiempo a reflexionarlo de forma pausada, pero no de coger el vaso. Curioso lo del tiempo.

2. Teniendo en cuenta la longitud de arco de la sonrisa actual, la entalpía de la mirada y la frecuencia de lagrimeo, calcúlese el tiempo que hace desde el último abrazo.

3. Y aquel muchacho de 14 años lanzó con elegancia un sonoro suspiro. Se llevó sus náuticos y su pantalón de pinza a la calle con él dentro. Pensaba tirar su polito con él puesto, acompañado de sus patillas y su flequillo de lado a lado de la cabeza. Se sentía anacrónico, que es como los antiguos pronunciaban la palabra obsoleto.

4. Sus tripas no habrían montado en montaña rusa. Su cuerpo no se habría perlado en sudor frío. No habría cogido aquel tren. No habría abierto aquel paquete de pañuelitos, ni habría mojado la manga de su sudadera. No habría llegado a su casa como el que llega a la más sucia de las celdas. No habría mirado su imagen en el espejo como se mira el fondo de un pozo de cieno. No habría derrumbado su cuerpo sobre el colchón y no habría usado a su almohada de psicóloga. No habría pasado horas allí. No habría encerrado al móvil en su cajón por ser tan mísero, tan traicionero y tan mudo. No habría decidido esconder su sonrisa por meses.
Todo se habría evitado si su boca hubiera sabido cual era el momento exacto para cerrarse.

5. Pregúntale a la montaña lo que es el tiempo. Pregúntaselo a un árbol o al mar. Entonces serás como Pocahontas.

6. No pudiere creyendo lo que esté sucedido. Los tiempos verbales se haber vuelve locos.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hielo

1.- Inmóvil, tu corazón detenido, tus células se van dividiendo hasta apagar tu vida, miles de dardos golpean contra tu cuerpo, el frió intenso que ciega tu mirada, pero estoy tumbado en la cama mientras espero esa llamada...

2.- Quiteme dos hielos, me da igual beberlo caliente, solo quiero olvidar hoy cuanto antes y no tomar una decision en frio.

3.- Acababams de cenar y no sabiamos donde ir, aquel banco en aquel parque, ¿Porque no?, sentados en silencio, uno sobre el otro sin que el tiempo pasase y la noche clavando la mirada debajo de aquellos arboles tiritando, como nuestros pies, un abrazo de frio, un beso, y el viento como el hielo en la sombra dejandonos dormir a bajo cero, quiero dormir contigo..., felicidades.

Nueva palabra a definir....

HIELO

hielo.

(Del lat. gelum).

1. m. Agua convertida en cuerpo sólido y cristalino por un descenso suficiente de temperatura.

2. m. Acción de helar o helarse.

3. m. Frialdad en los afectos.

~ seco.

1. m. nieve carbónica.

dar ~ a alguien.

1. loc. verb. coloq. Cuba. Tratarlo con indiferencia.

estar alguien hecho un ~.

1. loc. verb. coloq. Estar muy frío.

quedarse de ~.

1. loc. verb. Quedarse atónito o paralizado ante un acontecimiento.

romper el ~.

1. loc. verb. coloq. En el trato personal o en una reunión, quebrantar la reserva, el embarazo o el recelo que por cualquier motivo exista.

V.

banco de hielo

martes, 19 de mayo de 2009

Sueño

1. Su mente jugaba a que aquella procesión de líneas blancas lo acompañaban. Después su mente se apagó un instante para volver al juego de las líneas que ahora se sentaban en sus piernas y le contaban secretos pueriles. Tras otro apagón, por su cabeza pasaban fotogramas de las líneas blancas atravesándolo sin piedad, hincándose en su estómago con saña. Hubo un apagón más, precediendo una algarabía neuronal, un absoluto derroche de luces y lucidez, justo antes de que le pasara por la cabeza un quita-miedos.

2. Ajam, sí, claro, mmm, por supuesto, claro. Ajam, claro que sí. Lleva razón, mmmm, sí... su prepotencia, evidentemente. ¡Vaya calamidad!, no hay vergüenza. Ajam, ajam, mmmm, sí. ¡Cuánta razón tiene usted! Más que un santo... sí, claro.
Por supuesto, jefe, mañana mismo, a primera hora.

3. Aquella muchacha, su amiga, era una experta en espiar por detrás de las persianas. Siempre estaba preparada para ello.
Iban de la mano, charlando sobre esto y lo otro. Caminaban despacio, sin prisas, camino de su apartamento. Era una noche fría la de aquel 8 de diciembre.
Cuando las cuatro balas se acomodaron suavemente en su espalda le estaba comentando que "puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único"...

4. Hacía ya tres años desde que puso aquella cruz en aquella casilla. Fue un error para todo el mundo que conocía, excepto para sus amigos, su novia y su familia. De hecho, solamente él lo consideraba un enormísimo error.
Al fin y al cabo no podía pedir más. Estaba preparándose para hartarse de ganar dinero y ser un adulto responsable y provechoso. Llevaría un bonito traje, unos caros zapatos y encerraría aquel lujoso coche en un amplio garaje. Su mujer y sus niños tendrían selectas amistades en caros clubes cercanos a su acomodada unifamiliar con jardín sin árboles.
Tendría muchos subordinados chupándole el trasero y pocos superiores a los que hacerles respetuosos y críticos besos negros.
Viajes por el mundo, comida sofisticada, tecnología, comodidad. Sería tan enormemente feliz que ni si quiera tendría razones para seguir escribiendo.
¿No es ese el sueño de todo hombre cuerdo?

5. Algo odioso de la Realidad es su carácter egoísta. En ocasiones la realidad irrumpe en el mundo de los Sueños y afortunado es el día en que sólo asesina a sangre fría a una centena de ellos. Es afortunado ese día porque en ocasiones la Realidad se las da de altruista y se dedica a capturar algunos de esos pobres Sueñecitos para llevarlos a su mundo y convertirlos en algo concreto, serio, austero y, en definitiva, Real.
El dueño del Sueño ahora convertido en algo simplemente Real se siente feliz, pero ignora que para trasladar esa fantasía al hecho ha habido que transformar muchos Sueños. Miles de ilusiones damnificadas es el precio a pagar por viajar a la Realidad. Miles de Sueños que jamás volverán a ser los mismos y que miran con extrañeza a sus propios soñadores, que los miran con ajenidad.
Es fácil distinguir a alguien que ha soñado de alguien que nunca lo ha hecho en el mundo de la tirana Realidad: con el paso de los años, los soñadores sonríen más con la boca que con los ojos y los que nunca han soñado nada sonríen menos que sus parejas. Es ley de vida.

lunes, 18 de mayo de 2009

Gracias Mario



D.E.P