martes, 13 de abril de 2010
Guerra
2. La guerra y la paz es un matrimonio de lesbianas. Un maltrato continuo en el que se acalla el sufrimiento. Se alzan las armas en contra del sentido común. El suelo no absorbe el inmenso derramamiento de sangre. La muerte es compañera a la hora de comer y la invitamos como comensal de nuestra inexistente estupefacción. Las vidas se clasifican por su valor y se cobran regidos por este principio. Los que consienten son tan verdugos como los infractores y cada vez menos combaten por sus ideales. Dispararía sin pensarlo al miedo. Encadenaría perpetuamente la avaricia. Le cortaría las manos al egoísmo. Bombardearía a la hipocresía y el engaño. Dejaría descansar a la desesperanza y el dolor. No hace falta matar para hacer morir y desear que de verdad llegue. Militemos en el ejército de los que levantan manos al cielo y no pistolas. Cada uno por su camino, la muerte en la de todos y la injusticia en la de los inocentes. Penitentes de incoherencia y borregos de insensatez. Vómitos de plomo y arcadas de sable. Trenes sin pasajeros y vuelos estrellados. La angustia del día a día en medio de la tortura de cadáveres desparramados por las calles. No poder explicar la vivencia de la guerra, una vez inmerso en ella indirectamente, en la comodidad del sofá, alejado por kilómetros de indiferencia, pero no me puedo callar, no puedo evitar la evidencia. Que no disparen balas en tu nombre, de todos depende. Porque es imposible justificar una muerte, porque no es suficiente pedir perdón por una muerte, porque no es necesaria ninguna muerte.
3. Guerra: Buenos días.
Paz: Hola, buenas.
Guerra: Deje de mirarme, me pone nervioso.
Paz: Perdone, ya paro.
Guerra: Vengo a apuntarme a la lista, esto es penoso.
Paz: Pero si esta es la lista de eso, del paro.
Guerra: Para estar en la misma cola, ¡qué observadora!
Paz: ¿Qué le ha pasado?
Guerra: Que no ha quedado ni un romano.
Paz: Si es que con tanta bomba no hay quien se esconda.
Guerra: Déjate de gracias a ver si tú también cobras.
Paz: Le hubiera mandado al manicomio sabiendo de su locura.
Guerra: Ya que sé su postura, le diré que es irrisorio.
Paz: ¿Que necesite usted un buen supositorio?
Guerra: Sería histórico que cupiera en tan minúscula hendidura.
Paz: No sea modesto, aquí todos sabemos de sus hazañas.
Guerra: La mayoría patrañas de un puñado de simios.
Paz: Igual con la tontería nos da para un libro.
Guerra: No delires, esto no le lee ni un niño.
Paz: Tiene razón, esto va en declive.
Guerra: Lo mejor será que termine con un gran colofón.
Paz: Se acabo por fin la espera, un trabajo, por favor.
PD: Un primero para recordar, segundos de empacho y el tercero...
... ni caso.
sábado, 10 de abril de 2010
Nueva palabra a definir...
(Del germ. *werra, pelea, discordia; cf. a. al. ant. wërra, neerl. medio warre).
1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.
2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
3. f. pugna (‖ entre personas).
4. f. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. f. Oposición de una cosa con otra.
1. f. Enemistad, hostilidad declarada.
1. f. Aquella en que los contendientes están dispuestos a luchar hasta morir.
2. f. Lucha, ataque sin intermisión.
1. f. Mil. batalla campal. U. m. en sent. fig. Era una guerra campal entre madre e hijos
1. f. La que tienen entre sí los habitantes de un mismo pueblo o nación.
1. f. Juego de billar en el cual entran tantas bolas cuantos sean los jugadores, y consiste en procurar hacer billas.
1. f. Discrepancia sobre las cifras referentes a algo.
1. f. Sistema bélico basado en la utilización de satélites situados fuera de la atmósfera.
1. f. guerra psicológica.
2. f. Tensión nerviosa que produce una situación límite.
1. f. Juego de billar en que se colocan en medio de la mesa cinco palitos numerados, con los cuales se efectúan los lances.
1. f. guerra de trincheras.
1. f. Rivalidad entre varias compañías o establecimientos por ofrecer los precios más bajos a sus clientes.
1. f. La que se desarrolla desde frentes móviles o fijos, en los que se hace uso de trincheras u obras de tierra.
1. f. La que pretende conseguir la superioridad electrónica frente al enemigo.
1. f. Situación de hostilidad entre dos naciones o grupos de naciones, en la que, sin llegar al empleo declarado de las armas, cada bando intenta minar el régimen político o la fuerza del adversario por medio de propaganda, de la presión económica, del espionaje, de organizaciones secretas, etc.
1. f. La que es poco sangrienta y empeñada, y se hace con algunas partidas de gente, sin arriesgar todo el ejército.
2. f. Mil. La que se hacía con el cañón, sin llegar al abordaje.
1. f. La que emprende una nación contra otra presuponiendo que esta se prepara a atacarla.
1. f. Enfrentamiento sin violencia física, en el que se intenta por diversos medios desmoralizar al enemigo.
1. f. La que se hace por motivos religiosos, y especialmente la que hacen los musulmanes a quienes no lo son.
1. f. guerra a muerte.
1. f. Hostilidad latente entre grupos opuestos.
1. f. Conjunto de acciones que se sitúan al margen de la legalidad y combaten a un determinado grupo social o político.
armar en ~ las embarcaciones mercantes.
1. loc. verb. Mar. Ponerlas en disposición de combatir.
1. loc. verb. coloq. Dicho especialmente de un niño: Causar molestia, no dejar tranquilo a alguien.
1. loc. verb. Dicho de una potencia: Notificar o hacer saber a otra la resolución que ha tomado de tratarla como enemiga y realizar contra ella actos de hostilidad.
2. loc. verb. Dicho de una persona: Entablar abiertamente lucha o competencia con otra u otras.
1. loc. adv. Luchando con lealtad.
1. interj. Era u. para excitarse al combate.
hacer alguien la ~ por su cuenta.
1. loc. verb. No tener en cuenta a nadie, ir por libre.
1. loc. verb. declarar la guerra.
tener una persona o una institución ~, o la ~, declarada a otra.
1. locs. verbs. Contradecirla o perseguirla continuamente o por sistema.
viernes, 2 de abril de 2010
CASUALIDAD
2. – Yo no creo en el cambio climático –dijo George Bush.
- Pues fíjate, que yo tampoco –le contestó José María Aznar.
3. Al final le dieron el trabajo a Ferdián. Se ve que mi graduado escolar no pudo competir con su licenciatura, el master, el doctorado, el título de inglés, los cinco años trabajando en Berlín y sus diplomas de la Universidad de la Sorbona. Además, mira tú por donde, dicen que tiene un lío con la vecina de la hermana del jefe. Si es que…
4. Para sorpresa de propios y extraños, aquel retrasado mental llegó a Catedrático de la Universidad de Cádiz.
10000 Visitas
Un abrazo y gracias por leernos.
lunes, 29 de marzo de 2010
Calma
2. Calma: ¿Pero yo no había salido anteriormente?
Jose: Shhh, tú calla y sígueme la corriente. Que nadie se va a enterar de qué va esto.
Calma: Vale, vale.
Calma: ¡Qué tranquilidad!
Estruendo: Se acabó.
Calma: ¿Cómo?
Estruendo: A trabajar, que esto está muy parado.
Calma: Pero si las cosas van bien, va todo como la seda.
Estruendo: ¿Será posible?
Calma: Es cierto, hay ideas, está escribiendo medio decentemente. No podemos quejarnos.
Estruendo: Esto es el colmo.
Calma: No entiendo nada.
Estruendo: Pues está clarísimo, esto es el fin. Ya hasta sale en sus propios diálogos, está tocando fondo.
Calma: Pues es verdad, ni me había dado cuenta.
Estruendo: ¡Qué poquísima vergüenza!
Tercera Opinión: Iros a tomar por culo.
Estruendo: Me extrañaba que la tercera opinión fuera tan imparcial. Maldito seas.
3. Este mundo es todo menos calma. El tiempo nos mete prisa para llegar al final. La sociedad está sumida en la desesperación por la necesidad de vivir. Necesitamos actividad para sentirnos vivos, para que esto tenga un sentido. Nos damos cabezazos para encontrar un camino que seguir. El estrés es nuestro compañero de viaje y el cansancio espera por nosotros al doblar la esquina. El agotamiento es el preludio del final y lo buscamos incesantemente para poder continuar. Sin pararnos a reflexionar en los problemas que esto no acarrea. Seguir este frenético ritmo acabará por destruirnos en el sinsentido de la oscuridad eterna. Párate y piensa. Piensa si lo que será es justamente lo quieres que sea.
PD: Siento la inactividad, pero vuelvo con esta entrada. La primera para confundir la calma, la segunda para reírme de mí mismo y una tercera para calmar al personal. Tranquilos que ya estoy aquí de nuevo, jajaja.
jueves, 18 de marzo de 2010
Sexo
Hasta tal punto que ya no puedas más, tanto que anheles abalanzarte sobre mí.
Así podré sentir el calor de tu cuerpo,que como una llamarada invadirá el mío
Y te volveré a besar lentamente una y otra vez.
Volverá a recorrerme ese ligero escalofrío que precede a tus caricias,
y al tiempo invadiré tu espalda con mis arañazos.
Me encanta no ser consciente de nada más,
vivir en este mundo de sensaciones, impulsos y deseos.
Quiero volver a sentir tu mirada recorriéndome,
tus manos explorándome, tu boca conquistándome.
Quiero mimar cada centímetro de tu piel, erizarte cada vello,
y despertarte uno a uno cada sentido.
Sentirte parte de mí, y seguir el ritmo de tu respiración hasta sus últimas consecuencias.
Entonces me acurrucaré a tu lado, y clavando mis uñas en tu costado,
con una sonrisa picara, te susurraré al oído:
"Mañana más y mejor".
PD: Siento no poder escribir algo mejor, últimamente la facultad no me deja apenas tiempo para vivir. Un saludo
viernes, 12 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
Casualidad
"Buenos días", "¡Hola!", ¿A qué piso va?", "Pues al quinto", "¡Qué casualidad!". Y qué ingenua.
2. Ver todo como agua pasada
es aliviarse una tormenta
con un triste paraguas.
Pretender olvidarlo todo
es hacer castillos de arena
para parar un maremoto.
Apartar la vista, hacerse el loco
es como subir a una escalera
para huir del terremoto.
No todo es como en la teórica,
pues la tormenta me pilló
cambiando la antena parabólica.
Depende de cada momento,
me sorprendió el maremoto
en una fábrica de cementos.
No siempre es como en la teoría,
el terremoto me cogió
dentro de una cristalería.
3. Oiga, su velocidad de avance, su trayectoria y su estatura han sido las idóneas. Al tropezar con esa piedra precisamente, he trastabillado, huyendo del apoyo con mi pierna derecha, la que me lesioné hace años jugando al baloncesto. El suelo, que es de granito, tiene un coeficiente de fricción suficientemente bajo como para que mi otro pie haya patinado, por eso braceaba. Por eso y porque desde que me caí del columpio con 6 años siempre fui muy asustadizo. Así que si no sonríe de inmediato y con un gesto de reprobación me da a entender que mis manos no son bienvenidas en sus pechos, me veré obligado a pedirle disculpas y a zanjar el tema como lo que es: una desafortunada casualidad.
4. Y las bombas cayeron sobre la casa de una familia de aquel país que, casualmente, tenía tanto petróleo.
5. Y digo yo que hasta perder el autobús un día cualquiera del mes pasado afectará en mayor o menor medida a tu forma de besar. Y si hace cuatro años no recogiste las migas de pan de la mesa, seguramente podamos culparte de la crisis. ¿O acaso pensabas que no había relación entre el color de tus ojos y el bajón de Henry?
Cada efecto viene precedido por una cantidad de causas totalmente incontables hasta el punto de que cualquier suceso en los confines del Universo está alterando al resto. Y no podemos medir ese grado de relación porque no tenemos un instrumento de medida con suficientes cifras de apreciación detrás de la coma, pero existe. Cada hoja que se mueve, cada gota que cae. Y sí, cada pensamiento. En la práctica gozamos de un libre albedrío que no es más que una careta de la realidad. Cada reacción en nuestro cerebro está condicionada por la acción anterior, por unos impulsos condicionados, por un entorno que determina lo que sucede a niveles atómicos. Lo que sucede, sucede porque solamente podía suceder así. Una pelota que rebota en un escalón es tan impredecible como cualquiera de nuestras mentes y, sin embargo no nos cuesta asimilar que la pelota rebotará a un lado o a otro dependiendo de su propia superficie, del escalón, del viento, de la altura, etc.
Cada efecto es causa de incontables sucesos, cada causa lo es de incontables efectos. Somos una consecuencia directa e inexorable, no una casualidad.
P.D: ¿Qué pasa, Juan?, ¡qué bien te veo, Juan!, ¡adiós, Juan!... ¡¡TESKIARCARAJO, JUAN!!
P.D.2: Vuelvo, y eso :P.
lunes, 22 de febrero de 2010
NOCHE
en callejones y en las esquinas,
luces naranjas sobre paredes blancas
y los adoquines de Andalucía.
El viejo que por vez primera
visita el retrete y mea.
Lo profundo de tus ojos,
el techo del mendigo,
el Edén de los amantes
y el sueño del bendito.
Azahar desvergonzado,
la sonata de un borracho.
Y de nuevo, no puede evitarlo,
el viejo se levanta y mea.
Pájaros que no cantan,
mástiles sin banderas.
Un eclipse a medio día,
un Sol que no gobierna.
A oscuras y de memoria,
otra vez, el viejo mea.
Pero hija mía, a ver si te depilas,
porque noche oscura es lo que asoma
cuando muestras la entrepierna.
sábado, 20 de febrero de 2010
Bicicleta (1)
-Bueno, yo lo hago cada día, y no te pierdes mucho, la verdad.
-Eso lo dices porque montas todos los días. Si fueras a diario en el metro como yo, lo odiarías, pero como no has ido nunca, pues te emociona.
-Sabes que eso que dices no tiene ningún sentido. Hay cosas que haces cada día que te encantan. Por ejemplo, siempre estás oyendo música, y leyendo y escribiendo. No hay día que no te vea con esos cascos enormes y un libro en el bolsillo.
-¡Venga ya, Tam! No puedes comparar la música con la bici. Una es necesaria para vivir, y lo otro un puro entretenimiento.
-Son igual de comparables como la bici con el metro.
-Touché.
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Intento de relato que se quedó por el camino, pero aún así me apetecía compartirlo. Aloha.
viernes, 19 de febrero de 2010
Casualidad
______________Abraham J. Simpson
2. Causalidad: Hola, ¡qué de tiempo!, ¿no?
Casualidad: ¡Qué coincidencia! Yo tampoco te he visto recientemente.
Causalidad: Claro, es lógico.
Casualidad: ¡Qué coincidencia! Yo también pienso que es lógico.
Causalidad: Bueno, ¿sabes con quién me acabo de encontrar?
Casualidad: ¿Con Paco, que acaba de tocarle la lotería y se va a pagar la operación de cambio de sexo y finalmente irá al registro a cambiarse el nombre por el de Penélope, para cumplir con la apuesta?
Causalidad: Pues sí, la verdad es que lo has dicho todo.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: ¿Lo de que le tocase la lotería?
Casualidad: No, que Paco me dijo nada más verme que ya lo había dicho todo y no necesitaba oírme decir ni una palabra. Pero lo que tú dices también ha sido coincidencia.
Causalidad: Vaya, ¿sabes que tengo hoy para almorzar?
Casualidad: Ni idea, pero yo tengo lasaña, que es mi plato favorito.
Causalidad: Joder, igual que yo.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: Esto me empieza a tocar las narices.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: Oye, mira una cosita.
Casualidad: Dime.
Causalidad: ¿Sabes que tuve una erección nada más verte al principio del diálogo?
Casualidad: Mm, pues la verdad es que no lo sabía. Creo que me llaman por ahí.
Causalidad: ¡Qué coincidencia!
3. Se siguen muriendo de sed y hambre muchas personas, no sólo en el Tercer Mundo. Se siguen matando otras tantas por cuestiones económicas, étnicas o religiosas y se siguen lucrando las grandes multinacionales de estas desgracias. Se siguen riendo de nosotros, el pueblo, porque nos tienen en sus manos, desorientados y manipulados. Seguimos desunidos, mirando cada uno su propio ombligo, a la espera de que algún día podamos fraguar metales preciosos de él. Seguimos con las manos metidas en los bolsillos, para no ofrecérsela al prójimo o para salvaguardar lo poco que podamos tener encima. Seguimos sin respetar las palabras del otro, porque nos creemos en posesión de la verdad absoluta. ¿Será casualidad que todo vaya tan mal?
PD: El primero está basado en hechos reales. Odio a los dos tipos del diálogo. Y para acabar dejo nuestra "casualidad de realidad".
Espero que os guste, yo estoy satisfecho.
martes, 9 de febrero de 2010
Nueva palabra a definir...
casualidad.
(De casual).
1. f. Combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.
lunes, 8 de febrero de 2010
Sexo
(click en el título para reproducir)
Su mente voló
Allá se encontró a la musa que esperaba
Cantando en su honor
Sirena del cielo que en la tierra
Nunca halló un hogar
Las notas sintió
Besando su faz, en sus sueños anidaron
Latiendo al compás
Su corazón no supo encontrar
Otra manera de amar
Sus cabellos rozó
Se aferran a él sus dedos y caricias
En su espalda escribió
La clave de sol era obertura
De una nueva canción
Ella no calló
Melodía en su voz, en su piel, entre sus sueños
Se aferra a su amor
Ahora es eterna pues su bohemio
La escribió en un compás...
Tú eres la más bella canción
Preludio de mis sueños nocturnos
El beso que nadie dio
Los ojos grises del amor...
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De nuevo, os dejo con una nueva definición en nombre de Fer. Espero que os guste.
domingo, 7 de febrero de 2010
Sueño
Esta noche he cerrado los ojos y los he visto allí a mi lado.
Poco a poco, algunos de sus rasgos se fueron emborronando en mi memoria, pero hoy aparecen ante mí más nítidos que nunca. El timbre de sus voces resuena en mis oídos con la misma naturalidad con que lo hiciera durante tantos años. Aparecen en las habitaciones de la casa y en las escenas cotidianas que compartíamos.
Entonces oigo un “nena, ven que te saludemos”, y ahí están.
Cada uno en su sillón de siempre, sonriéndome como si nada hubiera pasado.
Me acerco lentamente, sin terminar de comprender, y puedo percibir el envolvente aroma del perfume de rosas que tanto le gustaba a mi abuela. Sus ojos inocentes y la delicada tersura de su piel reflejan toda la dulzura y jovialidad de antaño. Siento la suavidad del tacto de su vestido gris de botones negros y dorados, y como una lágrima resbala por su mejilla mientras me abraza.
Al lado veo a mi abuelo, se ha levantado y se acerca hacia mí. Su erguida figura conserva aún toda su dignidad. Del bolsillo de su bata asoman las gafas y el bolígrafo. Ha dejado el diario a un lado. Siento el roce de su leve barba contra mi cara y como con un beso en la frente me da su aprobación. Me sonríe y se emociona, tal como hiciera aquellos días en que yo, con mis dos coletas y la mochila arrastrando, iba contenta a enseñarle las notas.
Entonces abro los ojos y estoy tranquila, porque los veo bien. Porque siempre habrá un día en el que pueda volver a contemplar aquella sonrisa que tanto añoro, en el que pueda volver a oír aquella voz que me reconfortaba, o pueda volver a apretar fuerte esa mano que ahora en vez de al colegio me acompaña a la facultad.
Y sentir que siempre estoy protegida.
Saber que, en cada anécdota diaria, aunque yo ya no se la pueda contar, una sonrisa permanecerá cómplice esperando más detalles.
Y sentirme acompañada.
Menos mal que, a veces, lo que nos es quitado en vida, se nos recompensa en sueños.
viernes, 5 de febrero de 2010
ÁRBOL:
Y María sonreía, terminaba lo que estaba haciendo, y si el día estaba bueno lo agarraba del bracito y salían a la calle mientras él iba dando golpecitos en el suelo con su bastón. Cuando llegaban lo dejaba solo en su sitio favorito y ella se iba a dar un paseo, a comprar algo, o quizá a sentarse en un banco al sol con sus amigas a charlar un rato. Allí el aire era más fresco que en cualquier otro sitio y el sol pegaba con menos fuerza. Siempre procuraba quedarse en el mismo lugar, a no ser que estuviera ocupado, claro. Le gustaba recostarse en el suelo, o contra el tronco, y dejarse llevar por el sonido del mar y las olas que rompían encima de él. A veces María lo miraba desde lejos y lo veía mover suavemente la cabeza al ritmo del viento, al compás del follaje. Allí le gustaba pensar, pero en nada en concreto. Simplemente se tumbaba y disfrutaba del momento, y en ocasiones se le ocurrían hasta algunas poesías que le parecían bellísimas y que le gustaría escribir si tuviese un poco de vista. Cuando una le gustaba especialmente, pensaba “Después se la dictaré a María para que la copie”, pero al final siempre le entraba vergüenza y no lo hacía, y simplemente trataba de retenerla en la memoria y trataba de acordarse la siguiente vez que iba allí. De vez en cuando se llevaba uno de sus libros en braille y se ponía a leer un ratito, o canturreaba bajito. O no hacía nada. Y eso era lo más común en realidad, sólo se tumbaba y gozaba de su momento favorito.
De cuando en cuando, una de esas olas que se batían sobre su cabeza se rompía golpeada por el viento, y algunas de sus gotitas caían al suelo e iban a posarse sobre él. Cuando las notaba, las dejaba ahí el resto del tiempo, y antes de irse las recogía y se las guardaba en el bolsillo para llevarlas a casa y meterlas en una cajita donde las guardaba. María a veces protestaba y decía que ya era mayorcito para llenarle la casa de hojas, pero en realidad nunca se las tiraba. Y cuando volvían del parque y se encontraba una por el suelo en buen estado, se la metía en la cajita sin decirle nada, porque sabía que a él le gustaba sacarla los días de lluvia y oler sus gotitas verdes.
Así cuando ya llevaban un rato, ella iba a recogerle y le decía “Bueno muchachote, ya es hora de irse a casa, ¿no?”, lo ayudaba a incorporarse y se marchaban. A veces de vuelta pasaban por el banco a ver si habían ingresado ya la pensión, que solía ser que no, compraban el pan y se recogían. Luego María hacía la comida, almorzaban juntos, le dejaba listo algo para la cena y se marchaba. Entonces él se quedaba sólo en casa, sonriendo, esperando que pasara rápido la tarde. Así llegaba pronto el día siguiente, y a media mañana decía:
- María, llévame al mar, anda…
Y María sonreía, terminaba lo que estaba haciendo, y si el día estaba bueno lo agarraba del bracito y salían a la calle camino de su mar, mientras el daba golpecitos en el suelo con su bastón.
PD: Pido perdón a los poetas que ya conocen este texto, pero es que realmente no sé decir si nació como definición y se me hizo relato, o escribí un relato que acabó definición. Sea como fuere, esta es mi definición de "Árbol". Lo juro.


