domingo, 7 de febrero de 2010

Sueño

Esta noche he cerrado los ojos y los he visto allí a mi lado.

Poco a poco, algunos de sus rasgos se fueron emborronando en mi memoria, pero hoy aparecen ante mí más nítidos que nunca. El timbre de sus voces resuena en mis oídos con la misma naturalidad con que lo hiciera durante tantos años. Aparecen en las habitaciones de la casa y en las escenas cotidianas que compartíamos.

Entonces oigo un “nena, ven que te saludemos”, y ahí están.

Cada uno en su sillón de siempre, sonriéndome como si nada hubiera pasado.

Me acerco lentamente, sin terminar de comprender, y puedo percibir el envolvente aroma del perfume de rosas que tanto le gustaba a mi abuela. Sus ojos inocentes y la delicada tersura de su piel reflejan toda la dulzura y jovialidad de antaño. Siento la suavidad del tacto de su vestido gris de botones negros y dorados, y como una lágrima resbala por su mejilla mientras me abraza.

Al lado veo a mi abuelo, se ha levantado y se acerca hacia mí. Su erguida figura conserva aún toda su dignidad. Del bolsillo de su bata asoman las gafas y el bolígrafo. Ha dejado el diario a un lado. Siento el roce de su leve barba contra mi cara y como con un beso en la frente me da su aprobación. Me sonríe y se emociona, tal como hiciera aquellos días en que yo, con mis dos coletas y la mochila arrastrando, iba contenta a enseñarle las notas.

Entonces abro los ojos y estoy tranquila, porque los veo bien. Porque siempre habrá un día en el que pueda volver a contemplar aquella sonrisa que tanto añoro, en el que pueda volver a oír aquella voz que me reconfortaba, o pueda volver a apretar fuerte esa mano que ahora en vez de al colegio me acompaña a la facultad.

Y sentir que siempre estoy protegida.

Saber que, en cada anécdota diaria, aunque yo ya no se la pueda contar, una sonrisa permanecerá cómplice esperando más detalles.

Y sentirme acompañada.

Menos mal que, a veces, lo que nos es quitado en vida, se nos recompensa en sueños.

5 comentarios:

  1. Yo también he sentido eso muchas veces, muy bonito tu texto.

    Un saludo.

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  2. "La vida es sueño y los sueños, sueños son"

    Comparto tu idea del texto, pero tenemos que aprender que los sueños... no son más que eso.

    Bicos de chocolate!!!

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  3. La verdad es que supuesto que dormimos una media de 8 horas diarias, podemos calcular rápidamente que dormimos 1/3 de nuestras vidas. Si asumimos que recordándolo o no soñamos durante ese periodo... la conclusión es obvia, al menos 1/3 de nuestras vidas la pasamos soñando. Si le sumamos a esto los momentos en los que se sueña "despierto" xD no sería descabellado llegar a la tremenda conclusión de que aproximadamente la mitad de nuestra vida la pasamos soñando. Negar la importancia de los sueños en este sentido sería obviamente como negar la importancia de nuestra propia vida, al menos de la mitad xD.

    Disculpadme el rollo, Soni, estupendo el texto como siempre :)

    Un saludo.

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  4. Muy bonito Sonia, me ha gustado y encima me has llevado a pensar en mis abuelos... impagable :)

    Probablemente los sueños, sueños serán, pero que no te corten las alas mientras lo descubres

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  5. LLegué aquí por Juan Antonio, y me tomé con este texto y es como si entraras en mí, hablaras por mí. Tuve una pérdida que después de 3 años no he podido superar, y siento lo mismo, lo m-i-s-m-i-t-o... Sólo puedo decirte que me hubiera gustado ser yo quien escribiera este lindo texto.

    Saludos!

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