jueves, 4 de marzo de 2010

Casualidad

1. Quizás esté enfermo o sólo un poco enamorado. O un poco solo. El caso es que desde el día en que la vi por primera vez, la he estado siguiendo, vigilando, espiando e investigando. Sé todo sobre ella y ella no sabe ni que existo.
"Buenos días", "¡Hola!", ¿A qué piso va?", "Pues al quinto", "¡Qué casualidad!". Y qué ingenua.


2. Ver todo como agua pasada
es aliviarse una tormenta
con un triste paraguas.
Pretender olvidarlo todo
es hacer castillos de arena
para parar un maremoto.

Apartar la vista, hacerse el loco
es como subir a una escalera
para huir del terremoto.
No todo es como en la teórica,
pues la tormenta me pilló
cambiando la antena parabólica.

Depende de cada momento,
me sorprendió el maremoto
en una fábrica de cementos.
No siempre es como en la teoría,
el terremoto me cogió
dentro de una cristalería.


3. Oiga, su velocidad de avance, su trayectoria y su estatura han sido las idóneas. Al tropezar con esa piedra precisamente, he trastabillado, huyendo del apoyo con mi pierna derecha, la que me lesioné hace años jugando al baloncesto. El suelo, que es de granito, tiene un coeficiente de fricción suficientemente bajo como para que mi otro pie haya patinado, por eso braceaba. Por eso y porque desde que me caí del columpio con 6 años siempre fui muy asustadizo. Así que si no sonríe de inmediato y con un gesto de reprobación me da a entender que mis manos no son bienvenidas en sus pechos, me veré obligado a pedirle disculpas y a zanjar el tema como lo que es: una desafortunada casualidad.


4. Y las bombas cayeron sobre la casa de una familia de aquel país que, casualmente, tenía tanto petróleo.


5. Y digo yo que hasta perder el autobús un día cualquiera del mes pasado afectará en mayor o menor medida a tu forma de besar. Y si hace cuatro años no recogiste las migas de pan de la mesa, seguramente podamos culparte de la crisis. ¿O acaso pensabas que no había relación entre el color de tus ojos y el bajón de Henry?
Cada efecto viene precedido por una cantidad de causas totalmente incontables hasta el punto de que cualquier suceso en los confines del Universo está alterando al resto. Y no podemos medir ese grado de relación porque no tenemos un instrumento de medida con suficientes cifras de apreciación detrás de la coma, pero existe. Cada hoja que se mueve, cada gota que cae. Y sí, cada pensamiento. En la práctica gozamos de un libre albedrío que no es más que una careta de la realidad. Cada reacción en nuestro cerebro está condicionada por la acción anterior, por unos impulsos condicionados, por un entorno que determina lo que sucede a niveles atómicos. Lo que sucede, sucede porque solamente podía suceder así. Una pelota que rebota en un escalón es tan impredecible como cualquiera de nuestras mentes y, sin embargo no nos cuesta asimilar que la pelota rebotará a un lado o a otro dependiendo de su propia superficie, del escalón, del viento, de la altura, etc.
Cada efecto es causa de incontables sucesos, cada causa lo es de incontables efectos. Somos una consecuencia directa e inexorable, no una casualidad.


P.D: ¿Qué pasa, Juan?, ¡qué bien te veo, Juan!, ¡adiós, Juan!... ¡¡TESKIARCARAJO, JUAN!!
P.D.2: Vuelvo, y eso :P.

7 comentarios:

  1. Estás loco. Y te quiero por ello. Y el 3 es brutal. Y el 5.

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  2. Muy bueno todos, pero en especial el 1 y el 5.

    un saludo

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  3. Todos son muy buenos aunque el cinco ya es soberbio y además coincide de lleno con mi visión de la casualidad.

    Un saludo.

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  4. Albert, me parece genial que te gusten, pero el segundo no es bueno :P. De hecho es una mierda. No lo quito por vergüenza torera, pero es horrendo.

    La verdad es que el 5 es una opinión al vuelo. Hace un tiempo estuve hablando de ese tema con José Manuel y llegué a la conclusión de que mi opinión es algo triste porque tira por tierra nuestro libre albedrío, pero no soy capaz de opinar otra cosa distinta. No me entra en la cabeza la casualidad.

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  5. Ya sabes que me ha encantado, especialmente el 4. Un beso reina.

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  6. Yo voy con el 1 a muerte, es sencillo y pícaro. Los demás están muy bien (el 2 es un gazapo, pero no es horrendo). Aunque no comparto la visión de lo que pretendes argumentar en el 3 y el 5 con más claridad, lo único que me queda es ponerme en pie y aplaudir por la entrada que nos has regalado.

    Un abrazo, primo.

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