martes, 20 de octubre de 2009

Nueva palabra a definir...

Pidiendo fisculpas por esta dejadez os invoco a definir:

NOCHE


noche.

(Del lat. nox, noctis).

1. f. Tiempo en que falta la claridad del día.

2. f. Confusión, oscuridad o tristeza en cualquier línea.

Noche Buena.

1. f. Nochebuena.

~ cerrada.

1. f. Espacio de tiempo en que la oscuridad de la noche es total.

~ de bodas.

1. f. La del día de la boda.

~ de perros.

1. f. coloq. Aquella en que hace muy mal tiempo.

2. f. coloq. La que se ha pasado muy mal. El dolor de cabeza le hizo pasar una noche de perros

~ de verbena.

1. f. verbena (fiesta popular).

~ toledana.

1. f. coloq. La que se pasa sin dormir.

Noche Vieja.

1. f. Nochevieja.

buena ~.

1. f. La que se ha pasado con diversión, con quietud, descanso y sosiego.

la ~ de los tiempos.

1. f. Tiempo remoto e impreciso. Su recuerdo se pierde en la noche de los tiempos

mala ~.

1. f. La que se ha pasado con desvelo, inquietud o desazón.

media ~.

1. f. medianoche.

primera ~.

1. f. Horas primeras de la noche.

a buenas ~s.

1. loc. adv. coloq. a oscuras. Estaban, se quedaban a buenas noches Me dejaron a buenas noches

a prima ~.

1. loc. adv. A primera noche.

ayer ~.

1. loc. adv. anoche.

buenas ~s.

1. expr. coloq. U. como salutación y como despedida durante la noche o al irse a acostar.

cerrar la ~.

1. loc. verb. Pasar del crepúsculo vespertino a la falta total de la luz del día.

como de la ~ al día.

1. expr. como del día a la noche.

de la ~ a la mañana.

1. loc. adv. Inopinadamente, de pronto, en muy breve espacio de tiempo.

de ~.

1. loc. adv. Después del crepúsculo vespertino.

hacer alguien ~ algo.

1. loc. verb. coloq. Hurtarlo o hacerlo desaparecer.

hacer ~ en alguna parte.

1. loc. verb. Detenerse y parar en un lugar para pasar la noche.

hacerse de ~.

1. loc. verb. anochecer (venir la noche).

hacerse ~ algo.

1. loc. verb. Desaparecer o faltar de entre las manos.

~ y día.

1. loc. adv. Siempre, continuamente.

pasar de claro en claro, o en claro, la ~.

1. locs. verbs. Pasarla sin dormir.

pasar la ~ en blanco.

1. loc. verb. pasar de claro en claro la noche.

romper la ~ alguien.

1. loc. verb. coloq. Arg. y Ur. Salir de noche en grupo para divertirse hasta la madrugada.

temprano es ~.

1. expr. coloq. Denota que se hace o pide algo antes de tiempo.

V.

alcalde de noche

anteojo de noche

dama de noche

dondiego de noche

galán de noche

mesa de noche

mesilla de noche

mesita de noche

papagayo de noche

saco de noche

traje de noche


sábado, 10 de octubre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Árbol

1. Vuelvo, volátil y con voz suave.
Mi vana venganza me privó de la victoria.
La vanidad ejecutó mi cruel veredicto,
convirtiéndome en vil villano indigno.
Por mor de aquel árbol de rudas raíces,
fuertes ramas y frondosa hojarasca.
No me permitió arrancarlo de su arraigo,
siendo rival vigoroso que no pude derribar.
Dejando la derrota como último trance,
y heridas abiertas que me recuerdan la tortura.
Aún así no temed, no es mi definitivo lance.
Para la vuelta creé una nueva estrategia,
cultivada con cariño, constancia y paciencia
No quiero volver a caer en los mismos errores,
tropezar con las mismas piedras y
estamparme con los mismos árboles.
No perderé porque no es un árbol que derribar,
es un árbol al que tengo que sortear.

2. Dios: Ah, una cosa más antes de irme de vacaciones, ¿veis el árbol ese de ahí?
Adán: Sí, el grande del fondo del jardín.
Dios: Bien, ese es el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, no podéis comer de sus frutos, ¿entendido?
Adán: Po vale.
Eva: ¿Y eso por qué?
Dios: Porque lo digo yo y se acabó.
Eva: Cómo que se acabó, ¿quién te crees que eres?
Adán: Quilla, déjalo ya.
Eva: Me tendré que enterar del porqué, digo yo.
Dios: Bueno, nos vemos a la vuelta.
(Y al séptimo día descansó)
Adán: Creo que voy a acomodar la huevada, imitar a Dios tiene que ser un acto inteligente.
(Mientras tanto)
Serpiente: Tsk. Eva, ¿quieres probar lo que te han prohibido?
Eva: ¡¡¡Ahhh!!! Adán, una bicha. Adán, mátala.
Adán: Cago en San Peo. No se puede descansar en el Paraíso este a gusto.
Serpiente: Auch, métete el palito por el culito, Adán.
Eva: Mira, si ha dejado tirada toda la fruta.
Adán: Ni la toques, ya sabes lo que ha dicho el Jefe.
Eva: Venga hombre, ¿no quieres un poquito?
Adán: Después de la tortilla de patatas de huevos de ornitorrinco y las costillas de ñu, la verdad que no tengo hambre. Voy a seguir dónde lo dejé.
(Durante el descanso de Adán, Eva preparó tarta de fruta)
Adán: Coño, qué bien he dormido. Anda mira, tarta.
Eva: ¿Qué? ¿Está buena la tarta de fruta?
Adán: No jodas.
Eva: Para que te lo pienses dos veces antes de hacerme callar delante de ese arrogante.
Adán: Manda cojones.
Dios: ¿Pero qué es esto que tenéis aquí montado?
Adán: Lo que me faltaba.
Serpiente: Oye Dios, que estos hijos de la gran puta te han desobedecido.
Dios: ¿Cómo me habéis hecho esto, hijos míos? ¿Con qué cara voy yo ahora a las reuniones de dioses?
Adán: Yo no quería, es que…
Dios: No quiero excusas baratas. Tendré que castigaros. Eva, tú parirás con dolor.
Eva: Joder, a ver cómo compensas.
Dios: Y tú, Adán, sentirás el dolor de una patada en los huevos.
Adán: ¡No! Antes la muerte.
Dios: Ah, una cosa más. A la puta calle.

PD: El primer texto es la presentación de mi momentánea resurrección. No sé cuando volveré a publicar. Vuelvo a pedir disculpas, porque el verso sigue sin ser lo mío.
En el segundo he puesto la batidora a funcionar y he recogido pedacitos de humor (de los que me he acordado) de mi vida. Me he divertido escribiéndolo.
Intento volver a los orígenes y pasarlo bien escribiendo, aunque no sean grandes textos.
Lo dejo ya que me está quedando un texto muy tocho.
Un saludo, sigue siendo un placer poder escribir aquí.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nada

1. Sea la negación del ser que es no ser por definición, sea como sea. Cuando todo haya quedado en un punto y no nos quede más que dar las gracias, el mismo ser que no será de todo corazón dirá de nada y nada quedará por decir

2. Entre tanta sinrazón, tantos gritos y hostilidad entendió por fin algo que nadie le había explicado. Estaba convencido de que lo más duro no es añorar la compañía, el aliento, el sonido y la vida. No. Lo verdaderamente duro es añorar la nada.

3. Hay quien busca la nada allá donde el Universo se precipita por expandirse. Afana su vida en que una onda no rebote, en que un haz no sea devuelto, en que una función alcance ese misterioso lugar donde el número ocho está tumbado. Hay científicos clarividentes con décadas de estudios que se ven limitados por su propia anatomía, encerrados en una mente finita incapaz de ir más allá de las elucubraciones sobre lo que podría ser la infinitud o la periodicidad. Hay mentes brillantes que quedan absorbidas en la incomprensión de lo más elemental, quedan atrapadas en el patio de juegos de la lógica, quedan cautivas con cuestiones ante las cuales la mente más llana quedaría exactamente igual de cautiva, ni más ni menos. Hay mares de inteligencia volcándose en un absurdo. Exploradores que han recorrido los límites de su propio ser.
¿Y qué han hallado al fin? Pues eso…

4. Sucedió como cuando dices una impertinencia en la mesa y tu madre dice “Come”, o cuando preguntas sobre el sentido de la vida mientras te acuestas y tu madre dice “Duerme”.
O quizás no sucediera exactamente así.
Él estaba muerto de frío cuando le preguntó a su madre por lo que les depararía su futuro al otro lado y ella contestó “Nada”.

5. –Oye, Juan, ¿tú mañana vas a estar todo el día pescando?
-Sí, ¿por qué?
-No, por nada.

6. Aquella gota de agua estaba cruzando el Océano Atlántico a braza. Y ahí es nada.

7. En mitad de la noche, cuando tu brazo se haya quedado dormido e intentes levantarlo sin conseguir que se mueva un ápice; cuando tus ojos de par en par no sean capaces de atraer el más mínimo atisbo de luz; cuando tu respiración no encuentre algo que la detenga, ni tus palabras un oído que las escuchen; cuando puedas patear el viento y tu espalda sea el único nexo que te une a la realidad y la cama, entonces y sólo entonces estarás en mitad de la nada.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Calma

1. Objelto usaldo palra dolrmir

martes, 1 de septiembre de 2009

Tormenta

1. Llovía en un día sin nubes
y tronaba sin haber rayos.
Soplaba un viento sin reparo
que agitaba el agua del mar.

Oscurecía y el sol en su lugar,
todo se tintó de negro,
su sombra se volvía inmensidad.

Se estremecía inconsciente su alma
y tiritaba al unísono su cuerpo.
Peleó por lo que una vez fue sueño
que no pudo cruzar la irrealidad.

Le hizo caer con él al averno,
todo se tintó de negro,
solo oía romper olas en el mar.

2. La vivencia de una violenta tormenta en un barco en el océano. Movimiento constante, a veces inesperado, pero siempre brusco. Rayos que golpean la mar y producen un sonido seco aterrorizador. El viento pega en el casco meciéndolo a voluntad. En medio del caos todo está bajo control. El capitán con pulso firme sigue la ruta pese a la firme oposición de su temido oponente. Él sabe que llegarán al próximo puerto, permaneciendo en sus retinas todavía, las imágenes del mar enfurecido.

3. Tormenta: La debacle.
Calma: ¿Qué pasa?
Tormenta: Que he pasado por su creatividad y sus diálogos han dejado de gustar.
Calma: Ah, que era eso solamente.
Tormenta: ¿Solamente? Pero si me han dicho que me está definiendo y no es capaz de sacar ideas de su mente.
Tercera Opinión: Creo que exageráis.
Calma: Mejor, a ver si se le quitan las ganas de escribir.
Tormenta: Pues me parece que a ti no te ha definido, es posible que en poco se ponga contigo.
Calma: Es verdad, que después de la tormenta siempre viene la calma.
Tormenta: Yo que tú tendría cuidado ya que tu reputación puede caer en picado.
Tercera Opinión: ¿No estáis llevando esto demasiado lejos?
Calma: No creo que haya necesidad de tener precaución. Pudo definirme antes y aquí sigo triunfante. Joder, ya me lo has pegado.
Tormenta: Ha sido sin intención, necesito las rimas para ponerle emoción.
Tercera Opinión: Pero si no os va a echar cuenta nadie.
Calma: ¿Oyes algo?
Tormenta: Las teclas del teclado dando el diálogo por finalizado.

PD: Si habéis leido esto:
- La poesía no es lo mío, perdón.
- Significa, además, que estoy muerto como definidor durante un período de tiempo indefinido. Los que me hayáis leído seguramente lo agradezcáis.
- Por último, este post-data, gracias a su contenido "auto-destructivo", explotará en un intervalo comprendido entre una mijita y un ratito.

viernes, 28 de agosto de 2009

Soledad

(Segunda parte: Yo me entiendo)

1. Os invito a dar una vuelta por la palabra soledad.
Tratando la soledad como un sentimiento de aislamiento involuntario. Es un sentimiento que puede llevar a confusión. Nos quieren hacer creer que pensar diferente es estar solo, porque la propia palabra diferente tiene la marca injustificada de la auto-marginación. La sociedad tiende a vivir en la franja de la normalidad que ella misma ha creado. Es entonces cuando la palabra normal se transforma en una falacia que solo sirve para dañar a quienes no entran en dicha franja. Pero todo esto es mentira y pretendo desenmascarar la verdadera cara de la palabra soledad. Realmente estás solo cuando no tienes la posibilidad de compartir un sentimiento, positivo o negativo, con otra persona. No tener con quien compartir un sentimiento de alegría puede no ser preocupante, pero seamos sinceros, nos gusta hacer partícipes de nuestra felicidad a otras personas y dar envidia a otras. Compartir tristezas es más complicado, porque el ser humano es por definición egoísta y todos tenemos problemas. Es por esto que la tristeza se vive en soledad o se acumulan los sentimientos negativos creando el detonador de nuestra propia explosión. Si en algún momento encontraseis a alguien capaz de compartir penurias, mantenedlo cerca cómo si fuese un tesoro porque al igual que éstos son raros y valiosos. Es posible que sea el único que piense así, pero os puedo decir solemnemente que ya no me importa, porque soy capaz de compartir estos sentimientos con todo el que me lea.

2. Ésta es la historia del ermitaño de un pequeño pueblo costero. Un día llegó al pueblo y desde entonces repetía metódicamente sus acciones, convirtiéndose en monótonas. Se instaló en la playa, en el lugar donde clavó la sombrilla aquel primer día. Todos los días mediada la tarde iba al pueblo y paseaba pensativo por las calles. Al principio la gente le miraba extrañada pero con el tiempo se acabaron acostumbrando. Uno de los veranos el alcalde inició las obras en una de las calles del pueblo. Con esto el ermitaño tuvo que cambiar la ruta y pasando por un callejón desconocido para él, se detuvo delante de la papelería del pueblo y exclamó:
- ¡Autodefinidos, coño! ¡Había venido por autodefinidos!

3. Le gustaba ser un tipo solitario. Disfrutaba de sus eternos paseos nocturnos, pudiendo contemplar en silencio el cielo oscuro y dejarse embrujar por el brillo centelleante de la luna. Escuchaba el rugido sordo de la ciudad sumida en la nocturnidad. Saboreaba el aire que le traía el mar con las batidas de sus olas. Fue en ese momento de máximo placer en el que una voz retumbó en su cabeza. Gritó y maldijo su mala suerte.

PD: Solo en inglés suena mejor (musicalmente, casi que también).
La soledad es un estado mental, a no ser que estés solo.

(Nota para mí mismo: Mi forma de escribir ha experimentado un cambio, antes pretendía llegar a escribir regular y ahora simplemente escribo mal.)

martes, 25 de agosto de 2009

Droga

1.

2.

(Los caligramas son míos, hechos a mano y escaneados con el ordenador. ¡Espero que resulten legibles!)

martes, 18 de agosto de 2009

Cielo:

1. Me gusta pensar en el cielo y el infierno como conceptos terrenales, más que como conceptos divinos o metafísicos que se desarrollan después de la muerte. De esto se ha beneficiado la religión a lo largo de la historia, proporcionándole a la gente algo de lo que no tienen constancia. A la creencia en algo que no existe se la llamó fe. La fe es el instrumento de manipulación de la religión. La palabra manipulación va unida al hombre de una manera tan inherente que estremece, y así es cómo la religión es un títere más, movido por los hilos del ser humano ruin y codicioso que solo quiere su provecho. A la manipulación de algo para enriquecerse lo llaman cielo aquellos que lo practican. Para todos los demás es el infierno de vivir en una realidad impuesta que pueden manejar a su antojo. Hemos conseguido separarnos, anestesiarnos y negar esta realidad para poder vivir sin el dolor de nuestra infernal realidad, obviando todas las atrocidades y peleando por algo placentero llamado felicidad que a efectos globales es ficticio pero individualmente es considerado el cielo. Nuestro cielo está dentro de un infierno inmenso del que no queremos saber nada. Pero no se preocupen, hay personas que son conscientes de esto. Gente que ha conseguido escapar del infierno y que pretenden rescatar a quien más lo necesita. La unidad es la fuerza, hasta que no volvamos a comprenderlo no podremos hacernos con las riendas de nuestro mundo. Tengo la esperanza de que suceda aunque haya perdido toda confianza en mi especie.
¿Qué quién soy?
Nadie en especial, solo alguien que ha llegado a construirse su propio infierno.

2. Cielo: Tengo gases.
Tierra: No jodas, juas.
Cielo: Más que de costumbre, idiota.
Tierra: Ah, será cosa de los humanos.
Cielo: Además me dan un calor y hay sitios dónde ya no tengo protección.
Tierra: Aunque la verdad que los humanos me quitan los que yo tengo así que no puedo quejarme.
Cielo: No me estás haciendo ni puto caso.
Tierra: ¿Qué decías?
Cielo: Así que no te puedes quejar, pues te voy a tirar un poco de la porquería de la que me llenan a ver qué te parece.
Tierra: ¡Ay, cómo pica!
Mar: ¿Qué pasa?
Cielo: Que éste dice no poder quejarse de los humanos.
Mar: Bueno, te bañaré con la basura que me echan.
Tierra: Joder, encima me pones perdido. Ahora que lo pienso ellos me quitan los árboles que me dan tanta sombrita, putos humanos.
Cielo y Mar: Sí, jodidos humanos.

3. Un ángel se escapó del cielo y a mi puerta llamó para mi impresión. No sabía que decir y entonces me habló. Quería que la dejase esconderse en mi corazón. ¿Qué podía hacer yo? Sentía una gran confusión. Después de mi vacilación, dejé que entrara en mi interior. La buscaron con tesón pero no encontraron su localización. Desde aquel día mi situación por completo cambió. En la tierra las puertas del cielo me abrió. No más miedo ni terror se apoderarían de mi control. Mi gratitud eterna por concederme tal galardón.

PD: Es una de esas palabras que me gusta cómo suena tanto en castellano cómo en inglés.
Regalarte un pedacito de cielo sería lo mejor con lo que podrían obsequiarte.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sueño

1. Un destello blanco me ciega. De súpito viene a mi mente una imagen, un acantilado bastante accidentado y un valle desértico, en él una bonita casa blanca, bien iluminada y algo austera. Y en ella me encuentro, sentado en un banco de piedra a pocos metros de la casa contemplando el mar. De repente la veo, caminando hacia el acantilado. Soplaba una leve brisa, pero fue suficiente para que su pañuelo se desprendiera de su cuello y se alzara mecido por el viento rumbo al mar. Corrí como alma que lleva el diablo porque no podía dejar que se lo llevará. Era un símbolo y como decían en cierta película, los símbolos solo tienen la importancia que nosotros le damos. En este caso era tal la fuerza de ese símbolo que no podía dejar me lo arrebataran. El amor. Demasiado preciado como para perderlo y por eso salté del acantilado para recuperarlo. Una vez zambullido, divisé el pañuelo y lo cogí. Cuando me disponía a volver a la superficie vi cuan inútil era mi esfuerzo, ya que solo me hundía. Sentí miedo, pues sabía que era mi fin, pero tenía el pañuelo, era todo lo que quería. Miré hacia arriba y la vi a ella. Su expresión de tristeza me atravesó el corazón. Extendí el brazo alzando el pañuelo para que lo viera y esbocé una sonrisa para no parecer preocupado, y entonces ella también sonrió. En ese momento ya nada me importaba, deje de luchar contra mi verdugo y me acogí en su inmensidad. Podía descansar en paz.
(Nota del Autor: Es un texto que escribí hace un tiempo de un sueño que tuve, traumático (no se ahoga uno todos los días), por cierto.)

2. Hipnos: Bueno, ahí os lo dejo, os espero en el próximo.
Fantaso: ¿Qué hacemos? Porque “éste” aún no ha hecho acto de presencia.
Iquelo: Empecemos, al menos dejamos algo de trabajo hecho.
Fantaso: Pues empezaré con una cascada en medio de bosque con abundante vegetación.
Iquelo: Pondré algunos animalitos, a ver si lo entretenemos hasta que llegue.
Morfeo: Buenas, a ver como lo lleváis.
Iquelo: Le entreteníamos esperando que llegases, está bastante tranquilo.
Morfeo: Vamos a tener que darle algo de caña, cambiemos, ciudad de Nueva York, una persecución entre gánster y la policía.
Fantaso: Vale.
Morfeo: Tiros y más tiros.
Fantaso: De acuerdo.
Morfeo: Atropellos, un caos.
Iquelo: No es por molestar, pero te has dado cuenta de que es el sueño de un ateniense de media edad, filósofo en paro, de la Antigua Grecia.
Morfeo: Por Zeus, menuda cagada. En fin, vamos a tener que darle un billete rumbo al lago.
Fantaso: ¿Matarlo? Llevamos quince ya esta semana, no podemos seguir con esta dinámica.
Morfeo: La culpa es de Cronos que me tiene mareado. De todas maneras no hay otro remedio, a matarlo.
Tánatos: ¿Alguien me llamó?
Morfeo: Coño, que oportuno. Manda al Hades a éste, pero que parezca un accidente.
Tánatos: No será problema, pero deja de ver tantas películas.
Morfeo: Pues ya acabamos. Qué bien se siente uno cumpliendo con sus obligaciones.

3. No me gusta citar pero...

"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son."
Pedro Calderón de la Barca. La vida es sueño.

... creo que esta vez es inevitable.

PD: Reconozco solemnemente que la producción ha sido muy floja.
Un día tuve un sueño...
... y creo que aún no me he despertado.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Nada

1. ¿Qué es nada?
Empezamos a hacer trabajar al cerebro, comenzamos a imaginar. No encontramos una realidad dónde plasmar ese concepto, nuestra mente no es capaz de definirla, es abstracto y un error. Es en este momento en el cual después de meditar un cierto período de tiempo de duración variable según el individuo, cuando nos percatamos del fallo y seguimos nuestro razonamiento hasta el origen para encontrar nuestro error. Nos damos cuenta de la inutilidad de imaginar este concepto, dado que la transitividad del verbo implica tener que imaginar algo y hallamos la paradoja en la pregunta inicial.
¿Qué es nada?
He aquí la incoherencia puesto que nada no es. Es algo que muchas veces se nos escapa ante la gran influencia que lo material tiene para nosotros. Siempre queremos una respuesta, necesitamos asociar un concepto a algo, dotarlo del ser, hasta tal punto que somos responsables de dotar de ser a nada. Somos culpables de tal fechoría puesto que nada ahora es a la vez una palabra y no es.

2. Académico 1: Buenos días, buen amigo.
Académico 2: Antes de nada explícame qué es esto.
Académico 1: Un articulito de nada.
Académico 2: Claro, nada menos que mi artículo, ése en el que había dedicado tanto tiempo.
Académico 1: Bah, no tienes por que darme las gracias, no he hecho nada más que salvar tu reputación de esa mediocridad.
Académico 2: ¿Las gracias?
Académico 1: De nada, hombre.
Académico 2: Y encima actúa como si nada, el tío sinvergüenza.
Académico 1: Para nada.
Académico 2: Además vacilándome, ahí es nada.
Académico 1: Pero si no ha sido nada.
Académico 2: ¿Nada? En nada te reviento los dientes, lo juro por el Nobel de la Paz que me darán después de ver cómo te dejo.

3. Consiguió atravesar la interferencia espacial sin sufrir ningún percance y llegó al universo de Nada. Aterrizó en el planeta Nada, al parecer nadie habitaba aunque después de una larga caminata llegó al poblado de Nada. Sus ciudadanos no le prestaban demasiada atención. Fue entonces cuando uno de ellos le dijo que pulsará el botón que tenía al lado. Al hacerlo todo ese mundo cayó bajo sus pies hasta que se desplomó en el suelo de su habitación. Algo aturdido, se prometió no volver a cocinar con setas alucinógenas.

PD: El que nada, no se ahoga.
Nothing at all: Ná de ná

lunes, 10 de agosto de 2009

sábado, 1 de agosto de 2009

Soledad

1. Nadie, ni un alma en la calle. Nunca Nueva York había estado tan desértico. Ni una persona en la quinta avenida a las tres de la tarde, ni un coche ocupado, ni un rascacielos habitado. Y así en absolutamente todas las ciudades del planeta, excepto una. En San Fernando, su único habitante se paseaba sonriente por las abandonadas calles. Ya era mala suerte para la humanidad que el último genio de la lámpara maravillosa fuese a parar a manos de un agorafóbico.

2. Era un tipo peculiar. Nunca perdía la sonrisa durante el día. Se relacionaba con todo el mundo de la aldea, dejaba que la gente dirigiese las conversaciones, se interesaba por los problemas de los demás y se le veía por la taberna regularmente. Sin embargo, era en ese sitio, durante la noche, cuando todo cambiaba. A veces se ponía a beber cerveza hasta que se caía del taburete, se entristecía mucho, o abandonaba el bar llorando directamente. Seguramente era el precio a pagar por ser escritor en una aldea en la que nadie sabía leer.

3. ¡Nadie me entiende! ¡Nadie! Y se encerró a llorar en su cuarto. Se sentía incomprendida, abandonada. Sola en el mundo. Y tenía derecho a ello: a fin de cuentas era una adolescente. Aunque en su caso se había cometido una terrible injusticia. ¿Cómo explicar si no que sus padres se negaran a pagarle un viaje a Las Vegas con una amiga para ver el último concierto en directo del año de Zack Efron con entrada VIP en la que se incluía la posibilidad de conocerlo, aún coincidiendo con los exámenes finales del curso y estando sus padres en el paro?

4. – ¿Has visto a ese engreído de allí? ¿Qué se cree?
- No sé que decirte, la verdad.
- ¿No sabes que decirme? Míralo, ahí en medio de la duna, sin absolutamente nadie alrededor.
- No creo que sea por su culpa. Quizá la gente no quiere acercarse por sus pinchos.
- O quizá el tenga esos pinchos para que no se le acerque nadie. ¡Venga hombre! ¿Qué se cree? ¿Un erizo?
- ¿Y cómo sabes tú lo que es un erizo?
- Lo leí en una revista de la Nacional Geographic. No eres la única iguana de por aquí que le gusta leer, ¿sabes?
- Puede ser, pero el caso es que no parece precisamente a gusto.
- Eso está claro. Ese color verde sólo puede ser por la envidia. Odia que nosotros tengamos gente con la que hablar. Fíjate, no se le acercan ni las serpientes. Ni una presa busca escondite en él. Hasta las arañas prefieren quedarse al sol a ponerse en su sombra.
- Más razón. Si nos envidia por relacionarnos, no usaría pinchos para ahuyentar a la gente. Todo lo contrario.
- Es un prepotente asqueroso. Fíjate, ha escogido el punto dónde más calor hace de por aquí, justo en el sitio dónde menos agua se puede captar. Psss… Chulo.
- ¿Pero que dices? ¡Él no ha escogido nada! Por dios, es un árbol. ¡Los árboles no escogen dónde nacen!
- ¿Eso es un árbol? Por favor… Una encina es un árbol. Un pino es un árbol. Hasta un naranjo de ciudad es un árbol. Pero eso… para mí eso no es más que una planta. Un arbusto gordo. Es indigno de llamarse árbol. Venga, que tengo prisa, vámonos.
“No se yo qué pensar”, seguía cavilando la iguana. “Probablemente yo también me volvería bastante pinchoso si estuviera así de sólo”.

5. Ya se había acostado todo el mundo. No quedaba ni uno despierto, todos sumidos en sus sueños y sus ronquidos. Sólo él estaba despierto. Afuera, en el patio, escribiendo bajo la luz naranja de un antiguo farol. Se levantó y cerró los ojos. Se concentró en escuchar el rumor del mar y las olas lamiendo la playa a escasos metros de donde estaba. Lo habían dejado absolutamente solo. A solas con sus pensamientos, con sus preocupaciones, con sus alegrías, con sus escrituras y con el mundo. Totalmente sólo. Por fin cojones. Por fin.

6. Llegó a su casa después del trabajo. Se quitó los tacones, puso su música favorita a todo volumen, se sirvió una coca- cola bien fría, se desnudó y se tumbó en el sofá bajo el ventilador. Suspiró de alegría. Menos mal que vivía sola.

7. Eran las diez de la mañana del uno de agosto. Sus dos niños de nueve (él) y seis años (ella) se acaban de ir de acampada quince días. Su marido trabajaba de lunes a sábado de ocho a seis. Era ama de casa. Llevaba todo el año esperando sus dos semanas de casi-vacaciones.

lunes, 27 de julio de 2009

Silencio

1. El sonido de las gotas de un día lluvioso, los pasos de personas en el pasillo de un edificio, una canción que te encanta sonando en la lejanía, la contemplación de un amanecer o un crepúsculo, la risa de alguien cercano, el llanto de un recién nacido cuando vas en autobús, una estúpida conversación a pocos metros, la tortura de tus pensamientos, el mar siendo nana para conciliar el sueño, tu respiración, el bullicio de una calle atestada una tarde de otoño, el despertador por la mañana, unas llaves que abren una puerta, los alaridos de los vecinos, el paso de las páginas de un libro, el estruendo de algo que cayó, una bolsa de palomitas en el microondas, el motor de un coche, tus pensamientos que vuelven para seguir con la tortura, el corazón de otra persona latiendo, el viento moviendo el follaje de los árboles, una compleja industria con un elaborado proceso de producción, una biblioteca, un hospital, una habitación de hotel, un restaurante, una sala de cine, una cárcel, el instituto y el final de la tortura en tu cabeza al finalizar un día más.

2. Silencio: …
Conversador: Ey, ¿qué de tiempo?
Silencio: …
Conversador: ¿Cómo estamos?
Silencio: …
Conversador: Veo que tan hablador como siempre. ¿Sabes con quién me encontré ayer?
Silencio: …
Conversador: Te lo diré, me encontré con tu mujer no sé si te lo habrá comentado.
Silencio: …
Conversador: Supongo que no. En confianza, es una mujer guapísima, debes sentirte afortunado.
Silencio: …
Conversador: La invité a tomar un café y estuvimos charlando. ¿A que no sabes lo qué paso?
Silencio: …
Conversador: No sé que le pasó pero se me abalanzó y quería que hiciéramos el amor allí mismo y he de decirte que no había conocido una mujer tan ardiente en mi vida. Tenías que haberla visto como retozaba su cuerpo con el mío sumido en una nube de sensualidad, mirándome con sus ojos lascivos mientras…
Silencio: Me cago toda tu estirpe, mejor que te vayas a tomar por culo, antes de que te muestre el camino con no muy buenas maneras.
Conversador: Hacerte hablar, tachado de la lista. Y decían que era imposible, vaya panda de paletos.

3. La muerte, soledad, es el silencio que todo acalla. El instante dónde echas la vista atrás para hacer balance. ¿Qué tal fue? Bien, mal, ya todo da igual. No te quedará otra mañana a la que regresar. ¿Miedo? Claro que no, posiblemente estés decepcionado con el transcurso de tu existencia en algunos aspectos, pero sé que no tienes miedo. Igual frustración, el sentimiento de saber que dejas demasiados cabos sueltos, pero no desesperes. Tu contribución a la humanidad no ha sido importante, pero que no te atormente, de haberlo sido tampoco sería relevante. A fin de cuentas todos acabaréis en el mismo lugar. Y tú ya sabes lo que les espera, oscuridad, soledad y por supuesto silencio.

PD: Siento la tardanza.
Silence, please.

viernes, 17 de julio de 2009

Tiempo

1. Se le hacía tarde para ir al trabajo, así que apuró el café mientras miró por la ventana que tiempo hacía. Un sol espléndido de junio, mejor dejar la chaqueta en casa. Cuando salió a la calle tras coger la cartera, un viento huracanado intentaba levantar la ciudad del suelo, así que fue a su dormitorio a coger algo de abrigo. Una lluvia torrencial, con rayos y truenos caía sobre la ciudad cuando volvió a abrir la puerta. Cerrola, cogió el paraguas del paragüero y volviola a abrir. Una densa capa de nieve cubría el jardín y blancos copos seguían cayendo sobre su coche. Fue a por el gorrito de su armario (le molestaba mucho pasar frío en las orejas) y cuando bajó de nuevo, un espléndido sol de junio acariciaba la calle. “¡Me cago en el puñetero cambio climático!”


2. Escúchame, ¿fuiste ayer a eso? Que va, voy mañana.


3. Era lo peor de ser famoso. Que todo el mundo te reconoce. Y lo peor, te ofrecen reconocimientos. Y si encima era científico y había participado en ese proyecto, era normal que lo invitasen a su estreno con una doble intención: homenajearlo y atraer público. Era lógico. Aunque esa lógica no le gustaba lo más mínimo. Es más, se cagaba en los muertos más frescos de la lógica, de la ciencia y de los que lo habían invitado. No le daba la gana de tranquilizarse, él quería bajarse de allí. Bajarse de allí ya. ¡Adelante!, gritó una voz a su espalda. ¿Adelante qué, cojones? ¡Yo me caaaaa… aaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


- Señor Einstein, señor Einsten, ¿qué le ha parecido su experiencia en la montaña rusa?

- Relativamente larga.


4. – Enseguida bajo mi amor, estoy terminando de arreglarme.

- ¿Pero te falta mucho cariño?

- ¡Un segundo!


5. Bufff… ¡Qué de tiempo! Aquella mañana, antes de ir a la facultad, se puso a escarbar en el cajón de sus calzoncillos buscando encontrar alguno limpio de los que le gustaban, hasta que se topó con la caja de condones que llevaba meses sin tocar… Buf… ¡Qué de tiempo!


6. Con la p, instrumentomusicalsemejantealpianoquepuedetocarsemecánicamentepor pedalesopormediodecorrienteeléctricaobienunirseaélysirveparaejecutarpiezaspreparadasalobjeto ¡¡¡¡TIEMPO!!!! ¡Lo sentimos!


7. Un capricho en forma de flick-flack en la infancia, un casio de pulsera en la comunión, uno digital y moderno en la adolescencia, un regalo día de reyes en forma de peluco en la juventud, un hermoso presente familiar el día que terminas la carrera, un caro detalle el día de tu boda, y uno de oro el día de tu jubilación. Eso es el tiempo, lo que marca inexorable nuestros pasos y las etapas de nuestra vida.


8. - Afffghh…

- ¿¿¿Ya???

- Ya…


9. ¡¡¡RING!!! ¡¡¡RING!!!

- ¿Si?

- ¡Hola novia!

- ¡¡Hola novio!! Menos mal que me has llamado… Te echaba mucho de menos…

- ¡Pero si he estado en tu casa hace dos horas!

- Pues por eso mismo… qué de tiempo…


10. En fisiología mecánica, llámese al resultado del latido del reloj.