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viernes, 2 de abril de 2010

CASUALIDAD

1. Y Pedro aprobó Neuropsicofarmacología.

2. – Yo no creo en el cambio climático –dijo George Bush.
- Pues fíjate, que yo tampoco –le contestó José María Aznar.

3. Al final le dieron el trabajo a Ferdián. Se ve que mi graduado escolar no pudo competir con su licenciatura, el master, el doctorado, el título de inglés, los cinco años trabajando en Berlín y sus diplomas de la Universidad de la Sorbona. Además, mira tú por donde, dicen que tiene un lío con la vecina de la hermana del jefe. Si es que…

4. Para sorpresa de propios y extraños, aquel retrasado mental llegó a Catedrático de la Universidad de Cádiz.

jueves, 4 de marzo de 2010

Casualidad

1. Quizás esté enfermo o sólo un poco enamorado. O un poco solo. El caso es que desde el día en que la vi por primera vez, la he estado siguiendo, vigilando, espiando e investigando. Sé todo sobre ella y ella no sabe ni que existo.
"Buenos días", "¡Hola!", ¿A qué piso va?", "Pues al quinto", "¡Qué casualidad!". Y qué ingenua.


2. Ver todo como agua pasada
es aliviarse una tormenta
con un triste paraguas.
Pretender olvidarlo todo
es hacer castillos de arena
para parar un maremoto.

Apartar la vista, hacerse el loco
es como subir a una escalera
para huir del terremoto.
No todo es como en la teórica,
pues la tormenta me pilló
cambiando la antena parabólica.

Depende de cada momento,
me sorprendió el maremoto
en una fábrica de cementos.
No siempre es como en la teoría,
el terremoto me cogió
dentro de una cristalería.


3. Oiga, su velocidad de avance, su trayectoria y su estatura han sido las idóneas. Al tropezar con esa piedra precisamente, he trastabillado, huyendo del apoyo con mi pierna derecha, la que me lesioné hace años jugando al baloncesto. El suelo, que es de granito, tiene un coeficiente de fricción suficientemente bajo como para que mi otro pie haya patinado, por eso braceaba. Por eso y porque desde que me caí del columpio con 6 años siempre fui muy asustadizo. Así que si no sonríe de inmediato y con un gesto de reprobación me da a entender que mis manos no son bienvenidas en sus pechos, me veré obligado a pedirle disculpas y a zanjar el tema como lo que es: una desafortunada casualidad.


4. Y las bombas cayeron sobre la casa de una familia de aquel país que, casualmente, tenía tanto petróleo.


5. Y digo yo que hasta perder el autobús un día cualquiera del mes pasado afectará en mayor o menor medida a tu forma de besar. Y si hace cuatro años no recogiste las migas de pan de la mesa, seguramente podamos culparte de la crisis. ¿O acaso pensabas que no había relación entre el color de tus ojos y el bajón de Henry?
Cada efecto viene precedido por una cantidad de causas totalmente incontables hasta el punto de que cualquier suceso en los confines del Universo está alterando al resto. Y no podemos medir ese grado de relación porque no tenemos un instrumento de medida con suficientes cifras de apreciación detrás de la coma, pero existe. Cada hoja que se mueve, cada gota que cae. Y sí, cada pensamiento. En la práctica gozamos de un libre albedrío que no es más que una careta de la realidad. Cada reacción en nuestro cerebro está condicionada por la acción anterior, por unos impulsos condicionados, por un entorno que determina lo que sucede a niveles atómicos. Lo que sucede, sucede porque solamente podía suceder así. Una pelota que rebota en un escalón es tan impredecible como cualquiera de nuestras mentes y, sin embargo no nos cuesta asimilar que la pelota rebotará a un lado o a otro dependiendo de su propia superficie, del escalón, del viento, de la altura, etc.
Cada efecto es causa de incontables sucesos, cada causa lo es de incontables efectos. Somos una consecuencia directa e inexorable, no una casualidad.


P.D: ¿Qué pasa, Juan?, ¡qué bien te veo, Juan!, ¡adiós, Juan!... ¡¡TESKIARCARAJO, JUAN!!
P.D.2: Vuelvo, y eso :P.

viernes, 19 de febrero de 2010

Casualidad

1. “Allá por el año 1973, en plena guerra de Vietnam, todo eran victorias para el bando de la República. Las luchas en la selva parecían ser impredecibles e interminables, pero la logística americana hacía imparable el avance de los sureños. Todo el mundo ha hablado sobre el napalm después de esa guerra, pero lo que nadie sabe es cuál fue el factor determinante que hizo perder la guerra a nuestra patria. La resistencia y fuerza de nuestros soldados en batalla, entre los que me incluyo, era feroz y todo debido a nuestro mejor aliado, la manteca de cacahuete. Bah, pero poco duraría nuestra dicha, un infiltrado norvietnamita del grupo guerrillero del “Viet Cong” informó al enemigo de nuestra grandiosa tecnología alimentaria. Varios días más tarde, todos nuestros progresos fueron revertidos y nos mandaron a casa en lo que fue un duro palo para nuestro país. Un largo, grueso y duro palo para el culo de los Estados Unidos de América.”
______________Abraham J. Simpson

2. Causalidad: Hola, ¡qué de tiempo!, ¿no?
Casualidad: ¡Qué coincidencia! Yo tampoco te he visto recientemente.
Causalidad: Claro, es lógico.
Casualidad: ¡Qué coincidencia! Yo también pienso que es lógico.
Causalidad: Bueno, ¿sabes con quién me acabo de encontrar?
Casualidad: ¿Con Paco, que acaba de tocarle la lotería y se va a pagar la operación de cambio de sexo y finalmente irá al registro a cambiarse el nombre por el de Penélope, para cumplir con la apuesta?
Causalidad: Pues sí, la verdad es que lo has dicho todo.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: ¿Lo de que le tocase la lotería?
Casualidad: No, que Paco me dijo nada más verme que ya lo había dicho todo y no necesitaba oírme decir ni una palabra. Pero lo que tú dices también ha sido coincidencia.
Causalidad: Vaya, ¿sabes que tengo hoy para almorzar?
Casualidad: Ni idea, pero yo tengo lasaña, que es mi plato favorito.
Causalidad: Joder, igual que yo.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: Esto me empieza a tocar las narices.
Casualidad: ¡Qué coincidencia!
Causalidad: Oye, mira una cosita.
Casualidad: Dime.
Causalidad: ¿Sabes que tuve una erección nada más verte al principio del diálogo?
Casualidad: Mm, pues la verdad es que no lo sabía. Creo que me llaman por ahí.
Causalidad: ¡Qué coincidencia!

3. Se siguen muriendo de sed y hambre muchas personas, no sólo en el Tercer Mundo. Se siguen matando otras tantas por cuestiones económicas, étnicas o religiosas y se siguen lucrando las grandes multinacionales de estas desgracias. Se siguen riendo de nosotros, el pueblo, porque nos tienen en sus manos, desorientados y manipulados. Seguimos desunidos, mirando cada uno su propio ombligo, a la espera de que algún día podamos fraguar metales preciosos de él. Seguimos con las manos metidas en los bolsillos, para no ofrecérsela al prójimo o para salvaguardar lo poco que podamos tener encima. Seguimos sin respetar las palabras del otro, porque nos creemos en posesión de la verdad absoluta. ¿Será casualidad que todo vaya tan mal?


PD: El primero está basado en hechos reales. Odio a los dos tipos del diálogo. Y para acabar dejo nuestra "casualidad de realidad".
Espero que os guste, yo estoy satisfecho.