viernes, 22 de enero de 2010
Silencio (2)
Para unos dolor, para otros pasión. Unos no dejan de huir de él, otros lo buscan desesperadamente toda su vida sin encontrarlo.
El silencio es filosofía (imaginad el árbol que cae en mitad de un bosque sin nadie a su alrededor), amor (una mirada furtiva entre dos enamorados), tristeza, soledad… El silencio puede serlo todo, o puede no ser nada. Todo depende de quién lo vea.
El silencio es filosofía (imaginad el árbol que cae en mitad de un bosque sin nadie a su alrededor), amor (una mirada furtiva entre dos enamorados), tristeza, soledad… El silencio puede serlo todo, o puede no ser nada. Todo depende de quién lo vea.
viernes, 15 de enero de 2010
Infinito
1. Tenía el infinito alojado en el corazón,
en la cabeza serrín, carpetas sin folios
y un álbum con las fotos de la comunión.
Su cuerpo flotando, parecía de algodón,
orbitando elípticamente sobre algo
que podría equivocándome, llamar constelación.
Por fuera una fina carcasa de latón,
lo suficiente resistente como para
proteger al resto del contenido del interior.
Tenía el infinito alojado en el corazón,
un error, dos bofetadas y cuatro lágrimas saladas.
Y al romperse de repente, comenzó la creación.
2. Infinito: Cómo te odio.
Cero: ¿Y ahora qué he hecho?
Infinito: No puedo juntarme contigo porque siempre acabamos liándola.
Cero: Algo de culpa tendrás tú también, ¿no?
Infinito: Que poca vergüenza, encima echándole las culpas a otro.
Cero: No, a otro no, a ti.
Infinito: ¿Con quién hablas?
Cero: Contigo.
Infinito: Yo te he escuchado y estoy totalmente de acuerdo.
Cero: ¿Cómo?
Infinito: Oye, ¿a quién le has dicho eso?
Cero: Madre mía, no entiendo nada.
Infinito: A mí, estaba hablando conmigo.
Cero: Pero, ¿cuántos sois?
Infinito: Ni te lo imaginas.
Cero: Seguramente, pero aún así sé que no estoy tan loco como para estar con tantos y hablar con nadie.
3. Papel, pluma y sangre para contar historias. Para que sean de verdad y no tengamos que dudar. Uno, dos y hasta más de cien personajes. Para que puedan interactuar y se desarrollen nuestros pensamientos. Estabilidad argumental con algunos giros inesperados. Para tener algún sobresalto en la linealidad de nuestro escrito. Un lugar incierto en un tiempo desconocido. Para que únicamente os pueda tele-transportar la imaginación. Una pizca de ilusión, puñados de humanidad y un pellizco del dulce que sobra por navidad. Para que contraste con la crudeza que también quieres dar a conocer y deje esperanza, inútil pero tranquilizadora. Es una receta, seguramente no la perfecta, pero con ella te aseguras infinitas historias, ni todo está escrito y mucho menos contado. Una historia menos y otro texto agotado.
PD: Vuelvo a destrozar la poesía, me sigo divirtiendo al escribir los diálogos y el último se quedó en un intento de plasmar una idea decente.Lo intento sin maestría y acabo con un epílogo, realmente decadente.
Dejaré esto como introducción, a la espera de concretar correctamente alguna otra idea.
en la cabeza serrín, carpetas sin folios
y un álbum con las fotos de la comunión.
Su cuerpo flotando, parecía de algodón,
orbitando elípticamente sobre algo
que podría equivocándome, llamar constelación.
Por fuera una fina carcasa de latón,
lo suficiente resistente como para
proteger al resto del contenido del interior.
Tenía el infinito alojado en el corazón,
un error, dos bofetadas y cuatro lágrimas saladas.
Y al romperse de repente, comenzó la creación.
2. Infinito: Cómo te odio.
Cero: ¿Y ahora qué he hecho?
Infinito: No puedo juntarme contigo porque siempre acabamos liándola.
Cero: Algo de culpa tendrás tú también, ¿no?
Infinito: Que poca vergüenza, encima echándole las culpas a otro.
Cero: No, a otro no, a ti.
Infinito: ¿Con quién hablas?
Cero: Contigo.
Infinito: Yo te he escuchado y estoy totalmente de acuerdo.
Cero: ¿Cómo?
Infinito: Oye, ¿a quién le has dicho eso?
Cero: Madre mía, no entiendo nada.
Infinito: A mí, estaba hablando conmigo.
Cero: Pero, ¿cuántos sois?
Infinito: Ni te lo imaginas.
Cero: Seguramente, pero aún así sé que no estoy tan loco como para estar con tantos y hablar con nadie.
3. Papel, pluma y sangre para contar historias. Para que sean de verdad y no tengamos que dudar. Uno, dos y hasta más de cien personajes. Para que puedan interactuar y se desarrollen nuestros pensamientos. Estabilidad argumental con algunos giros inesperados. Para tener algún sobresalto en la linealidad de nuestro escrito. Un lugar incierto en un tiempo desconocido. Para que únicamente os pueda tele-transportar la imaginación. Una pizca de ilusión, puñados de humanidad y un pellizco del dulce que sobra por navidad. Para que contraste con la crudeza que también quieres dar a conocer y deje esperanza, inútil pero tranquilizadora. Es una receta, seguramente no la perfecta, pero con ella te aseguras infinitas historias, ni todo está escrito y mucho menos contado. Una historia menos y otro texto agotado.
PD: Vuelvo a destrozar la poesía, me sigo divirtiendo al escribir los diálogos y el último se quedó en un intento de plasmar una idea decente.Lo intento sin maestría y acabo con un epílogo, realmente decadente.
Dejaré esto como introducción, a la espera de concretar correctamente alguna otra idea.
miércoles, 13 de enero de 2010
Infinito
“¿Qué significa la eterna creación si todo lo creado ha de desaparecer para siempre?”
Con esas palabras, Mefistófeles intentaba convencer al pobre Fausto sobre la banalidad de la vida, lo efímero del ser, el significado del todo si todo no es más que una ilusión que, frente al tiempo, sólo cae como hoja caduca en otoño para llegar al suelo del olvido. El temor del hombre de lo sensible, lo perecedero, de lo que irremediablemente se pierde en el tiempo no es más que un reflejo de su ansia de vivir y del terror que supone la sola idea de tener un final.
Desde siempre, la muerte como un final ha sido el planteamiento básico de la existencia humana puesto que el desconocimiento sobre ella y sus consecuencias, así como la desaparición de la capacidad vital, de lucha o de sentir se inhiben completamente hasta anularse. De ahí que algunos pensadores se alejasen de la realidad desde sus más íntimos deseos para cobijarse en un mundo donde todo sea perfecto, donde todo los ‘fallos’ del ser humano (o más que sus fallos, sus características innatas que le separan de la irrealidad y que lo convierten en algo débil y, a la vez, cálido y vivo) no existan. El ‘ideal’ Mundo de las Ideas, la separación de lo sensible y lo inteligible y todas esas metafísicas que no hacen sino renegar del mundo por una esperanza situada más allá, inalcanzable y todopoderosa, no son más que la negación del mundo por el propio miedo.
¿Qué características tiene lo perfecto, lo ideal? La Idea de Dios, el Bien, los números, el tiempo, el espacio... todas aquellas cosas que tienen la cualidad de la infinitud y que el hombre anhela con tanto deseo, que estudia, que intenta alcanzar... se alejan de su humanidad, su sensibilidad y, obviamente, de la muerte. Intentan explicar el mundo a partir de lo que les gustaría que fuera, de lo ideal, de lo que no es... y a eso lo llaman ciencia. Hablan de la felicidad y del amor y entre los sueños que se reparten entre la gente sólo se desean sentimientos ilimitados. Dependen para luchar de motivos inmovibles y que sólo caen bajo el peso de otro más pesado, pero que siempre alguien lo tomará porque sigue inmutable ahí. A pesar de las evidencias de que el mundo es lo que tienen delante, sólo soñamos con Nunca Jamás... [...volarás, volarás, volarás...]
Avanzan las tecnologías y cada vez las limitaciones computacionales y de telecomunicaciones desaparecen, haciendo al hombre creer que es todopoderoso en un mundo virtual donde no mueres, sino que pierdes una vida; donde el sexo siempre es placentero porque accedes a cantidades de parafilias casi innumerables, para los miles de gustos personales; donde todas las personas pueden moverse e interactuar con total libertad y casi sin censura... el paraíso del hombre moderno no es un cielo bajo la atenta mirada de Dios, Alá o quién quiera cada uno que sea, sino un puerto USB al que enchufas el cerebro 18 horas al día y dejas que por tu sistema encefálico pase spam, troyanos, software libre, firewall, redes sociales, comunicación en tiempo real, chistes, pornografía, contenido multimedia y la conexión a millones de personas en el mundo que dependen de ti. “Y dijo Dios: Hágase la luz... que si no el portátil se me queda sin batería...”.
Y bueno, ante la evidencia de que la finitud es nuestra enfermedad más clara (o la demostración de cuán enfermos estamos por negarnos a aceptarnos a nosotros mismos), sólo puedo limitarme a mi mente de apenas casi 22 añicos, con una ligera idea de lo que le han intentado inculcar en todo ese tiempo, con el sueño de alcanzar la perfección mental para evitar bodrios como éste que acabáis de leer y un montón de sueños que se desmoronan cuando empezamos a contar desde cero... hasta infinito.
Todo lo que empieza tiene que acabar
Todo lo que sube tiene que bajar
Pero hoy... estoy aquí por ti
Todo lo que sube tiene que bajar
Pero hoy... estoy aquí por ti
__________________________________________________Fer
PD: Sigo dejando por aquí los interesantes pensamientos que Fer comparte con nosotros.
martes, 12 de enero de 2010
Infinito
1.- Aunque le fastidiara, Mario tenía que ir a trabajar. Iba a trabajar por obligación. Estaba obligado si quería cobrar. Quería cobrar para comprarle un anillo a una dama. Quería comprarle el anillo a la dama porque pretendía impresionarla. Pretendía impresionarla para que se enamorara de él. Que se enamorara de él sería genial. Sería genial porque esa dama era su jefa. Era su jefa y le gustaba mucho. Le gustaba mucho aunque le fastidiara.
2.- Mira a Don Importante, ahí, pasando de todos, como si él fuera mejor que los demás. Como si fuera inalcanzable. Se las da de ser el mejor porque cree que es el único que no puede ser calculado con exactitud. ¡Qué pronto se olvidan las raíces!
Pues ese es igual que los demás, real como nosotros. ¿Real he dicho?, digo poco, ¡es natural como nosotros! Valiente fantasma, con esos aires de grandeza y esa prepotencia. Como si no supieramos que sus padres son un 3 y un 5. Se cree la repera y sólo es un 8 tumbado.
3.- Con la eternidad
de un suspiro me río
y en el espejo miro
una triste figura,
torpe escultura,
un plato de sopa frío.
Ignorante cultura,
esclarecedor lío,
una libre dictadura
de desgana y hastío.
Con lo perpetuo
de un llanto apagado
en el espejo miro
inicios y finales,
filos de puñales,
la dicha de un enfado,
botones sin ojales,
putas sin pecados
y de mi boca salen
gemidos apocopados.
Con lo perenne
de un lastímero grito
en el espejo miro
la ciénaga inmensa,
despedida intensa,
lúgubre y parco rito,
brevedad extensa,
final de un mito.
Cuando menos lo esperas
acaba lo infinito.
4.- Proceda a contraer todos los músculos de su cuerpo mientras emite un sonido gutural ahogado por el esfuerzo. Retuérzase un poco. Cierre los ojos con fuerza. Sonría de forma forzada. Acabe el ejercicio expulsando fuertemente todo el aire por la boca como en una especie de jadeo. Vuelva a taparse con la sábana y la manta.
¿Durante un momento no le ha parecido un placer infinito?
5.- Con la mirada en el infinito, L'Hopital se partió sin razón aparente. ¿Y acaso necesitaba una explicación?
P.D: Ya pondré algo más.
2.- Mira a Don Importante, ahí, pasando de todos, como si él fuera mejor que los demás. Como si fuera inalcanzable. Se las da de ser el mejor porque cree que es el único que no puede ser calculado con exactitud. ¡Qué pronto se olvidan las raíces!
Pues ese es igual que los demás, real como nosotros. ¿Real he dicho?, digo poco, ¡es natural como nosotros! Valiente fantasma, con esos aires de grandeza y esa prepotencia. Como si no supieramos que sus padres son un 3 y un 5. Se cree la repera y sólo es un 8 tumbado.
3.- Con la eternidad
de un suspiro me río
y en el espejo miro
una triste figura,
torpe escultura,
un plato de sopa frío.
Ignorante cultura,
esclarecedor lío,
una libre dictadura
de desgana y hastío.
Con lo perpetuo
de un llanto apagado
en el espejo miro
inicios y finales,
filos de puñales,
la dicha de un enfado,
botones sin ojales,
putas sin pecados
y de mi boca salen
gemidos apocopados.
Con lo perenne
de un lastímero grito
en el espejo miro
la ciénaga inmensa,
despedida intensa,
lúgubre y parco rito,
brevedad extensa,
final de un mito.
Cuando menos lo esperas
acaba lo infinito.
4.- Proceda a contraer todos los músculos de su cuerpo mientras emite un sonido gutural ahogado por el esfuerzo. Retuérzase un poco. Cierre los ojos con fuerza. Sonría de forma forzada. Acabe el ejercicio expulsando fuertemente todo el aire por la boca como en una especie de jadeo. Vuelva a taparse con la sábana y la manta.
¿Durante un momento no le ha parecido un placer infinito?
5.- Con la mirada en el infinito, L'Hopital se partió sin razón aparente. ¿Y acaso necesitaba una explicación?
P.D: Ya pondré algo más.
sábado, 2 de enero de 2010
lunes, 28 de diciembre de 2009
Nueva palabra a definir...
INFINITO
infinito, ta.
1. adj. Que no tiene ni puede tener fin ni término.
2. adj. Muy numeroso o enorme.
3. m. Lugar impreciso en su lejanía y vaguedad. La calle se perdía en el infinito.
4. m. En una cámara fotográfica, última graduación de un objetivo para enfocar lo que está distante.
5. m. Mat. Valor mayor que cualquier cantidad asignable.
6. m. Mat. Signo (∞) con que se expresa ese valor.
7. adv. m. Excesivamente, muchísimo.
□ V.
viernes, 25 de diciembre de 2009
Navidad
1. Faltaban escasos minutos para que el primo Mordecai llegará para celebrar la cena de Nochebuena con el resto de la familia. Había dejado sus ganados y sus pastos a millares de kilómetros y comenzó el pesado viaje. Sabía que él se encontraría mejor en la soledad de sus pensamientos, solamente acompañado por sus rebaños. Pero no podía decir que no a su hermana pequeña y tendría que morderse la lengua con las costumbres modernas de sus alocados parientes. Hubiera preferido que ellos le visitaran, pero no quería cargar a su hermana y sus sobrinos con tal pesado viaje. Estaba todo preparado y nadie faltaba, excepto Mordecai que aún no había llegado. De repente, se escucharon dos disparos y el chasquido del cristal de las ventanas del piso de arriba al romperse. Salieron para ver qué había ocurrido. Mordecai sostenía su rifle apuntando a lo que parecía un desconocido. Como resultado dos ventanas rotas y el adorno de Papá Noel escalando casas destrozado. Mordecai nunca llegaría a entender esas costumbres tan estúpidas.
2. Jesús: Pero, ¿yo no había nacido en verano?
Dios: Calla, copón. No ves que he firmado un acuerdo con el Corte Inglés y nos vamos a hacer de oro.
Jesús: ¿Para eso me dejé crucificar?
Dios: No protestes tanto y mira a Papá Noel, contrato con Coca-Cola y ahora está montado en el dólar.
Jesús: Hay que joderse.
Dios: Cómo no dejes de quejarte vas a volver a darte un paseíto con los mortales.
Jesús: Pues está el patio como para dar un paseíto.
Dios: Sí que es verdad.
(Con esto me gano la excomunión.)
3. El espíritu de la Navidad temía que llegará el fatídico día en el que una vez saldría pisoteado, así que dejó un mensaje en la puerta de su casa que rezaba:
“Seguid haciendo el ejercicio de hipocresía de todos los años, abstraeros de todo lo malo como acostumbráis cotidianamente, cebaos con una opípara cena, agasajaos con espléndidos regalos y reuníos para compartirlo con vuestros semejantes sin pensar en lo que realmente debería significar esta fecha. Pero a mí dejadme en paz de una puñetera vez, cojona."
PD: Saludos desde Honolulu.
PD (el de verdad): Trabajando en Navidad, soy tan productivo como Papá Noel o nuestro monarca Juanca.
Por una Navidad similar para todos y entonces así podría ser completamente…
…Feliz Navidad.
2. Jesús: Pero, ¿yo no había nacido en verano?
Dios: Calla, copón. No ves que he firmado un acuerdo con el Corte Inglés y nos vamos a hacer de oro.
Jesús: ¿Para eso me dejé crucificar?
Dios: No protestes tanto y mira a Papá Noel, contrato con Coca-Cola y ahora está montado en el dólar.
Jesús: Hay que joderse.
Dios: Cómo no dejes de quejarte vas a volver a darte un paseíto con los mortales.
Jesús: Pues está el patio como para dar un paseíto.
Dios: Sí que es verdad.
(Con esto me gano la excomunión.)
3. El espíritu de la Navidad temía que llegará el fatídico día en el que una vez saldría pisoteado, así que dejó un mensaje en la puerta de su casa que rezaba:
“Seguid haciendo el ejercicio de hipocresía de todos los años, abstraeros de todo lo malo como acostumbráis cotidianamente, cebaos con una opípara cena, agasajaos con espléndidos regalos y reuníos para compartirlo con vuestros semejantes sin pensar en lo que realmente debería significar esta fecha. Pero a mí dejadme en paz de una puñetera vez, cojona."
PD: Saludos desde Honolulu.
PD (el de verdad): Trabajando en Navidad, soy tan productivo como Papá Noel o nuestro monarca Juanca.
Por una Navidad similar para todos y entonces así podría ser completamente…
…Feliz Navidad.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Silencio
¡Que calle la música que no me deja escuchar!
Hasta el susurro del viento se ahoga
Porque hoy, sólo hoy
Mis sueños
Son.
Las olas del mar hoy me dan igual, como si quieren rugir
Mis pisadas se mueren en la timidez de la noche
Los pájaros se remueven en silencio
Para asomarse en sus nidos
El alba dejó de llorar
La Luna miró
Y me vio
A mí.
Parado
Silencioso
Esperando allá
Porque el Sol ya no era,
Era la hora de la serena dama
Y Selena, en su trono miraba con pena
Como su más fiel siervo en la faz de la tierra
Le abandonaba en su canto para oír una más bella melodía.
Hoy
Da igual
Cuántos sueños
Que parten a morir raudos
Se aniden esta noche en mi corazón.
Esta es mi noche, el silencio es la más perfecta armonía
Entre mis sueños y las notas del silencio de tu voz.
Hasta el susurro del viento se ahoga
Porque hoy, sólo hoy
Mis sueños
Son.
Las olas del mar hoy me dan igual, como si quieren rugir
Mis pisadas se mueren en la timidez de la noche
Los pájaros se remueven en silencio
Para asomarse en sus nidos
El alba dejó de llorar
La Luna miró
Y me vio
A mí.
Parado
Silencioso
Esperando allá
Porque el Sol ya no era,
Era la hora de la serena dama
Y Selena, en su trono miraba con pena
Como su más fiel siervo en la faz de la tierra
Le abandonaba en su canto para oír una más bella melodía.
Hoy
Da igual
Cuántos sueños
Que parten a morir raudos
Se aniden esta noche en mi corazón.
Esta es mi noche, el silencio es la más perfecta armonía
Entre mis sueños y las notas del silencio de tu voz.
PD: Vuelvo a publicar en nombre de Fer. Tal y como dije la otra vez espero que os guste. Saludos.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Silencio
1. Conjugación sonora de la nada.
2. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el follador más asqueroso del planeta.
3. loc. islñ. (localismo isleño) Antónimo de Chory. (Perdón por el localismo)
4. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el contador de chistes más asqueroso del planeta.
5. Iolereiolereiolere( )iu( )iolerei( )iu( )iolerei( )iu
6. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el pedidor de casatés conmigo más asqueroso del planeta.
7. ¡Shhhhhhhh!
8. –Mamá, creo que voy a suicidarme
- ...
- Lo sabía. Sabía que tenía la madre más asquerosa del planeta.
2. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el follador más asqueroso del planeta.
3. loc. islñ. (localismo isleño) Antónimo de Chory. (Perdón por el localismo)
4. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el contador de chistes más asqueroso del planeta.
5. Iolereiolereiolere( )iu( )iolerei( )iu( )iolerei( )iu
6. Joder, otra vez igual. Siempre lo mismo. Debía ser el pedidor de casatés conmigo más asqueroso del planeta.
7. ¡Shhhhhhhh!
8. –Mamá, creo que voy a suicidarme
- ...
- Lo sabía. Sabía que tenía la madre más asquerosa del planeta.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Noche
1. Una deshilachada soga blanca serpentea hacia el ático del firmamento. El nivel de cientos de mares cobrizos ha ido disminuyendo mientras su espuma se desvanecía. Las paredes parecen rugir un cántico apenas acallado por el vocerío de la multitud. El olor a depravación inunda todos los resquicios.
Parece que el fin del mundo va a ser esta noche y yo estoy encerrado en un bar.
2.
Aprendí de la dictadura
que comandan tus ojos,
oscuros como una noche,
que cuenta igual una luna
que una treintena de soles.
Noches claras de verano,
alguna brisa fresca
y cielos estrellados.
La madre estrella puesta,
gatos en los tejados.
Tu cuerpo y las aceras.
Mi cuerpo y tu regazo.
Tu cuerpo y un regalo.
Cientos de ellas acuden
en cajitas de docenas
y al pasar te recubren
del humo de miles de velas.
Mientras el humo sube
algunas acunan estrellas
y otras acunan nubes.
Otras lloran lo que tuve.
Aprendí de la dictadura
que comandan tus ojos,
oscuros como una noche,
que cuenta igual una luna
que una treintena de soles.
3. Los testículos del padre de Beyoncé latían en el cuello de su útero. Supongo que por eso cuando me acerqué a ella, la vagina me miró intensamente y con una voz desagradable me gritó “¡¡Es culpa tuya, es culpa tuya!!”.
Me desperté lamentando haber comido tanto antes de acostarme.
4.
Horas nocturnas en compañía
de la voz de mis pensamientos.
En el viento se perdieron deseos
de que duerma bien como intentos.
Tres y cuarto informa mi reloj,
cuando presiento,
que tres cuartos de la noche
los pasaré comiendo techo.
A solas con la voz que juega a romper el equilibrio
en medio del salón central de mi cerebro.
Autopsias del yo interno.
La certeza de que llegará un día nuevo
y yo seguiré en el infierno de ojos abiertos.
Y vueltas y volteretas con las sábanas
la proximidad de la mañana,
la ansiedad y las cábalas.
Espántalas, mátalas, sácalas de mi cabeza.
Pido una ayuda que no venga en cápsulas.
Pesan las deudas a Morfeo.
Reo de mis propias imaginaciones,
creo que me quedan tres horas para levantarme
y tres y cuarto para coger el sueño.
Empeño mis frustraciones en un abismo de horas.
Colgado del plafón del techo
disimulo que algo dentro de mí llora.
Quizás padezca insomnio,
o quizás sea una maldición del demonio,
la opinión de mi almohada
es que es la conciencia.
No puedo dormir si fuera reinan
el caos y la violencia
No puedo descansar
mientras sepa que fuera manda gente
que se dedica a matar.
Mientras sepa que se nos hace tarde,
se nos muere en las manos el planeta
y nos peleamos entre nosotros
con Alqaedas y ETAs.
Si mi vecino está más preocupado
por el regalo de los Chocapic
que por la muerte por inanición
de un niño en Brasil.
Y sí, todo eso pienso mientras me peleo
con mi colchón en silencio.
Y dura la sinfonía de ruidos,
y dura la agonía muda
del que regala sus noches en vela a oscuras.
Parece que el fin del mundo va a ser esta noche y yo estoy encerrado en un bar.
2.
Aprendí de la dictadura
que comandan tus ojos,
oscuros como una noche,
que cuenta igual una luna
que una treintena de soles.
Noches claras de verano,
alguna brisa fresca
y cielos estrellados.
La madre estrella puesta,
gatos en los tejados.
Tu cuerpo y las aceras.
Mi cuerpo y tu regazo.
Tu cuerpo y un regalo.
Cientos de ellas acuden
en cajitas de docenas
y al pasar te recubren
del humo de miles de velas.
Mientras el humo sube
algunas acunan estrellas
y otras acunan nubes.
Otras lloran lo que tuve.
Aprendí de la dictadura
que comandan tus ojos,
oscuros como una noche,
que cuenta igual una luna
que una treintena de soles.
3. Los testículos del padre de Beyoncé latían en el cuello de su útero. Supongo que por eso cuando me acerqué a ella, la vagina me miró intensamente y con una voz desagradable me gritó “¡¡Es culpa tuya, es culpa tuya!!”.
Me desperté lamentando haber comido tanto antes de acostarme.
4.
Horas nocturnas en compañía
de la voz de mis pensamientos.
En el viento se perdieron deseos
de que duerma bien como intentos.
Tres y cuarto informa mi reloj,
cuando presiento,
que tres cuartos de la noche
los pasaré comiendo techo.
A solas con la voz que juega a romper el equilibrio
en medio del salón central de mi cerebro.
Autopsias del yo interno.
La certeza de que llegará un día nuevo
y yo seguiré en el infierno de ojos abiertos.
Y vueltas y volteretas con las sábanas
la proximidad de la mañana,
la ansiedad y las cábalas.
Espántalas, mátalas, sácalas de mi cabeza.
Pido una ayuda que no venga en cápsulas.
Pesan las deudas a Morfeo.
Reo de mis propias imaginaciones,
creo que me quedan tres horas para levantarme
y tres y cuarto para coger el sueño.
Empeño mis frustraciones en un abismo de horas.
Colgado del plafón del techo
disimulo que algo dentro de mí llora.
Quizás padezca insomnio,
o quizás sea una maldición del demonio,
la opinión de mi almohada
es que es la conciencia.
No puedo dormir si fuera reinan
el caos y la violencia
No puedo descansar
mientras sepa que fuera manda gente
que se dedica a matar.
Mientras sepa que se nos hace tarde,
se nos muere en las manos el planeta
y nos peleamos entre nosotros
con Alqaedas y ETAs.
Si mi vecino está más preocupado
por el regalo de los Chocapic
que por la muerte por inanición
de un niño en Brasil.
Y sí, todo eso pienso mientras me peleo
con mi colchón en silencio.
Y dura la sinfonía de ruidos,
y dura la agonía muda
del que regala sus noches en vela a oscuras.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Noche
Intranquilas trazas de frío que me cortan
La piel al paso del tiempo
Los astros observan mi imagen
Y mi imagen fluye en incierto
Camino de sombras, austero paisaje
Que la Luna esconde, que la tierra llora.
Mis pasos compasan sus notas
Que me regulan el ritmo del palpitar
Ahogando un susurro plagado
De tantas cosas que contar
Cuando la voz se quiebra, rota
Faroles alumbran las huellas de lo andado.
Cobijo ansía la reinante oscuridad
Entre fogones que alumbran el camino
La ansiedad se vuelve cristal imperfecto
Refractando pasiones que no se han vivido
Que se ocultan a un sueño certero
Que canta letanías a la “madrugá”.
Envuelta en la niebla, prosigue la noche
Huyendo de cualquier majestuosidad
Recordando incesante cualquiera
De esos momentos de risa fugaz
Tejiendo el temor y, a uno, su propio reproche
De la misma cama vacía al regresar.
____________________________________Fer
PD: Aunque publique yo, es la primera entrada de Fer en el blog. Está teniendo unos problemillas para recibir el correo para poder publicar.
Un saludo y espero que os guste.
La piel al paso del tiempo
Los astros observan mi imagen
Y mi imagen fluye en incierto
Camino de sombras, austero paisaje
Que la Luna esconde, que la tierra llora.
Mis pasos compasan sus notas
Que me regulan el ritmo del palpitar
Ahogando un susurro plagado
De tantas cosas que contar
Cuando la voz se quiebra, rota
Faroles alumbran las huellas de lo andado.
Cobijo ansía la reinante oscuridad
Entre fogones que alumbran el camino
La ansiedad se vuelve cristal imperfecto
Refractando pasiones que no se han vivido
Que se ocultan a un sueño certero
Que canta letanías a la “madrugá”.
Envuelta en la niebla, prosigue la noche
Huyendo de cualquier majestuosidad
Recordando incesante cualquiera
De esos momentos de risa fugaz
Tejiendo el temor y, a uno, su propio reproche
De la misma cama vacía al regresar.
____________________________________Fer
PD: Aunque publique yo, es la primera entrada de Fer en el blog. Está teniendo unos problemillas para recibir el correo para poder publicar.
Un saludo y espero que os guste.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Noche (en blanco, como el pescado)
Esa hora de frío pelón, de la manta de relente cayendo sobre el mundo. La luna está enmarcado a ésta hora por millones de estrellas adormiladas. La hora de las ciudades naranjas y las carreteras veloces. La hora de los pasos apresurados, de los zapatos con atronadores ecos. La hora de los murciélagos, de los vampiros. Asesinos, violadores. Ladrones furtivos, pasos en la azotea. Es la hora de las voces a tu espalda, de hundir el cuello en el chaquetón. De sombras, de escaparates cerrados. Todo el pescado vendido. Baraja metálica y hasta mañana. De camareros transportando de un lado a otro las colillas del local a golpe de escoba. De sillas en la mesa. La hora de hacer caja y de reir o llorar. La hora de sacar la basura al contenedor recién vacío. La hora del cerrojazo.
Es la hora de perder la cuenta de las campanadas. De perder la cuenta que la improvisada clepsidra de tu lavabo se empeña en que lleves. Es la hora de bajar las persianas y de cerrar la puerta. Luces fuera. El despertador puesto.
Cuando la tele-tienda. Llame ahora y le regalamos la felicidad. Escaleras plegables, exprimidores milagrosos. Cremas, cuchillos, gimnasia. relojes que marcan la hora de llamar. Compra, compra. Concursos, gane 1000 euros por contestar la adivinanza. Le regalamos la felicidad. Bendita felicidad. Es la hora de la NBA, de la película antigua y de la serie repetida. Del programa de sobremesa que se retransmite en diferido.
Ellos se levantan a mear. Horas de rodillas doloridas, de gemelos que se sobrecargan. Horas de camas calentitas, de sábanas suaves, de pesadas mantas. Cruje el televisor. Edredón anti-balas y... ¡a dormir! Es la hora del ascensor y de la puerta de la calle. Es la hora de la visagra mal engrasada. Las ambulancias, las motos, los silenciosos coches. Esa tapa de alcantarilla que golpea. Un beodo que pasa jurando en hebreo. Es la hora de que el del segundo se licencie en soeces obscenidades con su complaciente esposa. O con quien carajo esté. La hora en que el viejo no puede dormir. El asma. Los nervios. ¿Quién ha arrastrado esa silla en el piso de arriba?
Es el momento estelar para el sonámbulo. ¿Cómo puede roncar ese hombre así? Parece que está empezando a llover y me parece haber escuchado a un gato maullar. Y el grillo que no se calla. Es la hora del mosquito buscando cada recoveco de cada oreja donde zumbar. Un aullido, un eco.
Es la hora en que el bebé despierta a sus padres y a los míos. Es la hora de los jóvenes esfínteres relajados. La hora en que los enfermos se quejan. La hora de la tos.
Os hablo de la hora del Lexatin, de las ardentías y el Almax. Es la hora de soñar, de sufrir. La hora en que Morfeo se acaba el vasito de leche calentita. Es la hora del clamoroso silencio. Ese que parece inquebrantablemente frágil. Un silencio que te molesta en los oídos por su tremenda intensidad.
Una vuelta, y otra vuelta. Es la ansiosa hora del que quiere dormir pero se dedica a pensar. Almohadas recalentadas, sábanas que se caen, mantas que se salen y otra vuelta. Otra vuelta.
Y en medio de esa algarabía nocturna se encuentra ese infeliz con medio cuerpo fuera de la cama, contribuyendo al desequilibrio mundial. Derramándose sobre un papel. Solo. Sin más compañía que la voz de su cerebro y las horas que le quedan en su insomne velada.
Es la hora de perder la cuenta de las campanadas. De perder la cuenta que la improvisada clepsidra de tu lavabo se empeña en que lleves. Es la hora de bajar las persianas y de cerrar la puerta. Luces fuera. El despertador puesto.
Cuando la tele-tienda. Llame ahora y le regalamos la felicidad. Escaleras plegables, exprimidores milagrosos. Cremas, cuchillos, gimnasia. relojes que marcan la hora de llamar. Compra, compra. Concursos, gane 1000 euros por contestar la adivinanza. Le regalamos la felicidad. Bendita felicidad. Es la hora de la NBA, de la película antigua y de la serie repetida. Del programa de sobremesa que se retransmite en diferido.
Ellos se levantan a mear. Horas de rodillas doloridas, de gemelos que se sobrecargan. Horas de camas calentitas, de sábanas suaves, de pesadas mantas. Cruje el televisor. Edredón anti-balas y... ¡a dormir! Es la hora del ascensor y de la puerta de la calle. Es la hora de la visagra mal engrasada. Las ambulancias, las motos, los silenciosos coches. Esa tapa de alcantarilla que golpea. Un beodo que pasa jurando en hebreo. Es la hora de que el del segundo se licencie en soeces obscenidades con su complaciente esposa. O con quien carajo esté. La hora en que el viejo no puede dormir. El asma. Los nervios. ¿Quién ha arrastrado esa silla en el piso de arriba?
Es el momento estelar para el sonámbulo. ¿Cómo puede roncar ese hombre así? Parece que está empezando a llover y me parece haber escuchado a un gato maullar. Y el grillo que no se calla. Es la hora del mosquito buscando cada recoveco de cada oreja donde zumbar. Un aullido, un eco.
Es la hora en que el bebé despierta a sus padres y a los míos. Es la hora de los jóvenes esfínteres relajados. La hora en que los enfermos se quejan. La hora de la tos.
Os hablo de la hora del Lexatin, de las ardentías y el Almax. Es la hora de soñar, de sufrir. La hora en que Morfeo se acaba el vasito de leche calentita. Es la hora del clamoroso silencio. Ese que parece inquebrantablemente frágil. Un silencio que te molesta en los oídos por su tremenda intensidad.
Una vuelta, y otra vuelta. Es la ansiosa hora del que quiere dormir pero se dedica a pensar. Almohadas recalentadas, sábanas que se caen, mantas que se salen y otra vuelta. Otra vuelta.
Y en medio de esa algarabía nocturna se encuentra ese infeliz con medio cuerpo fuera de la cama, contribuyendo al desequilibrio mundial. Derramándose sobre un papel. Solo. Sin más compañía que la voz de su cerebro y las horas que le quedan en su insomne velada.
martes, 3 de noviembre de 2009
Noche
Dejando las citas, aquí viene mi aportación:
1. Aquella noche fue en la que escribí mis mejores textos. Me dejé llevar, dando lugar a frases memorables, párrafos rebosantes de contenido y relatos espectaculares. Esa noche donde somnoliento daba el último toque a la obra y podía descansar plácidamente sabiendo que el deber había cumplido. La noche me inspiraba con su brillante oscuridad, dejándome siempre victorioso. Aquella noche en la que me alzaba como azote del mal y defensor del débil, pero también crítico con nuestra pasividad y permisividad. La noche me transformaba en payaso que reparte carcajadas y me arrancaba lágrimas de mis penas más profundas. La noche me dejaba señalar con dedo acusador y fulminante a quien lo mereciese, y me llenaba de romanticismo hirviente. La noche me dio todo sin pedir nada. ¿Dónde estará ahora aquella noche?
2. Día: Se acerca la hora de la merienda y aún no ha aparecido, ¡qué extraño!
Noche: Lo siento, llego tarde. Es que con la oscuridad pegada todo el rato no me aclaro con el despertador.
Día: No me importa que te retrases, pero no me vaciles.
Noche: En serio, que me tiene negro el despertador con la alarma.
Día: Bueno, ya estoy harto de cachondeo. Me voy, te veo mañana.
Noche: ¿Qué le habrá dado a éste? Será que últimamente no descansa bien con tanta claridad. O a lo mejor es que está muy quemado, todo el rato al Sol y sin protección. Estoy cansado, daré una cabezada un rato.
(Pasó el tiempo)
Día: Despierta hipo-lumínico.
Noche: Joder, me has fastidiado la mejor parte del sueño. Estaba ligando con una nebulosa estupenda.
Día: Han pasado 3 días desde que me fui y tú aquí, sin avisar ni nada. Mira cómo están los de ahí abajo, es un caos. Tendríamos suerte si no organizan la Tercera Guerra Mundial.
Noche: Hostia, la he liado parda. Me voy antes de que me pille el Jefe.
Día: Manda cojones, ahora tres días de luz sin parar y encima en pleno Agosto. Se van a cagar.
3. Era la ciudad de la nocturnidad eterna. Vivían en la oscuridad, acostumbrados a ello, poco les importaba. Habían oído hablar de la claridad de la mañana, pero ellos se contentaban con la luminosidad de sus candiles, velas y lámparas. Todo era frivolidad, picardía y lujuria. Eran calles bañadas en alcohol, tabernas añejas y una atmósfera cargada. Grandes salones con un escenario lleno de bailarinas ligeras de ropa y un pianista veloz que amenizaba la danza. Oscuros jardines y palacios majestuosos que contrastaban con chabolas diminutas de madera y losa. En la calle solo vagan borrachos, maleantes y locos. Y en la ventana de una de las casas estoy yo escribiendo. Me dispongo a deambular por las calles, pero no soy borracho ni maleante, y lo único que me falta es que piensen que estoy loco.
PD: Desde mi noche y con cariño quedan dedicados estos textos a quien quiera que los lea.
Un abrazo.
1. Aquella noche fue en la que escribí mis mejores textos. Me dejé llevar, dando lugar a frases memorables, párrafos rebosantes de contenido y relatos espectaculares. Esa noche donde somnoliento daba el último toque a la obra y podía descansar plácidamente sabiendo que el deber había cumplido. La noche me inspiraba con su brillante oscuridad, dejándome siempre victorioso. Aquella noche en la que me alzaba como azote del mal y defensor del débil, pero también crítico con nuestra pasividad y permisividad. La noche me transformaba en payaso que reparte carcajadas y me arrancaba lágrimas de mis penas más profundas. La noche me dejaba señalar con dedo acusador y fulminante a quien lo mereciese, y me llenaba de romanticismo hirviente. La noche me dio todo sin pedir nada. ¿Dónde estará ahora aquella noche?
2. Día: Se acerca la hora de la merienda y aún no ha aparecido, ¡qué extraño!
Noche: Lo siento, llego tarde. Es que con la oscuridad pegada todo el rato no me aclaro con el despertador.
Día: No me importa que te retrases, pero no me vaciles.
Noche: En serio, que me tiene negro el despertador con la alarma.
Día: Bueno, ya estoy harto de cachondeo. Me voy, te veo mañana.
Noche: ¿Qué le habrá dado a éste? Será que últimamente no descansa bien con tanta claridad. O a lo mejor es que está muy quemado, todo el rato al Sol y sin protección. Estoy cansado, daré una cabezada un rato.
(Pasó el tiempo)
Día: Despierta hipo-lumínico.
Noche: Joder, me has fastidiado la mejor parte del sueño. Estaba ligando con una nebulosa estupenda.
Día: Han pasado 3 días desde que me fui y tú aquí, sin avisar ni nada. Mira cómo están los de ahí abajo, es un caos. Tendríamos suerte si no organizan la Tercera Guerra Mundial.
Noche: Hostia, la he liado parda. Me voy antes de que me pille el Jefe.
Día: Manda cojones, ahora tres días de luz sin parar y encima en pleno Agosto. Se van a cagar.
3. Era la ciudad de la nocturnidad eterna. Vivían en la oscuridad, acostumbrados a ello, poco les importaba. Habían oído hablar de la claridad de la mañana, pero ellos se contentaban con la luminosidad de sus candiles, velas y lámparas. Todo era frivolidad, picardía y lujuria. Eran calles bañadas en alcohol, tabernas añejas y una atmósfera cargada. Grandes salones con un escenario lleno de bailarinas ligeras de ropa y un pianista veloz que amenizaba la danza. Oscuros jardines y palacios majestuosos que contrastaban con chabolas diminutas de madera y losa. En la calle solo vagan borrachos, maleantes y locos. Y en la ventana de una de las casas estoy yo escribiendo. Me dispongo a deambular por las calles, pero no soy borracho ni maleante, y lo único que me falta es que piensen que estoy loco.
PD: Desde mi noche y con cariño quedan dedicados estos textos a quien quiera que los lea.
Un abrazo.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Noche
“La noche puede inquietarte, sorprenderte, maravillarte, engañarte, jugar contigo. Mm, hacerte ver lo blanco, negro. Y lo irreal, real. Como una mujer, la noche puede ser tierna y dura. Oscura y luminosa. Atormentada y serena. Destructiva y creativa. Real y soñada. Por eso yo me apunto al turno de noche. Esas son las encuestas que habría que hacer, ¿quién quiere trabajar de día y quién quiere trabajar de noche? Yo soy un mensajero de la noche, vengo a prepararte para que la recibas, para que tu encuentro con ella sea dulce, provechoso y sereno. Y por eso he invitado a unos señores y unas señoras, que te van a hacer pasar una hermosa noche. Porque hay de todo entre los que vienen, emoción, aje, inteligencia, sensibilidad, espectáculo, veneno. Como una noche de estreno, empieza, Ratones Coloraos.”
____________________________________Jesús Quintero
Para ver la introducción del programa, dónde se ha producido esta coincidencia:
(http://www.canalsur.es/web/programa?pag=/contenidos/programas/ratones_coloraos/descripcion&programa=ratones_coloraos)
____________________________________Jesús Quintero
Para ver la introducción del programa, dónde se ha producido esta coincidencia:
(http://www.canalsur.es/web/programa?pag=/contenidos/programas/ratones_coloraos/descripcion&programa=ratones_coloraos)
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