Mi ser había aventurado a la ciénaga, mi cuerpo a la arena movediza, mi amor a un recuerdo olvidado. Largo caminar desesperante dio paso a la sorpresa, a la transformación asintótica de la realidad en dicho instante, a la brevedad de la pasión convertida en verso y este a su vez en aliento. De la cordura a la locura, de la moderación a la desesperación, como dije, de la sorpresa a la pasión. Única herida capaz de establecer origen en lo eterno, única flecha lanzada desde algo lejano al arma, cercano al alma. Descuido del destino o permiso del azar, lo cierto es que fue algo antinatural, posiblemente contrario a la aquiescencia divina, algo casual.
(Perdonadme pues nuevamente os torturo con uno de mis textos)
¡Un saludo!
Ya no sabe uno a qué acudir...
Hace 4 días


Me encanta el desarrollo que le has dado al texto, muy bueno.
ResponderSuprimirTe perdono,porque me ha gustado.
ResponderSuprimirun saludo
¡Qué bonito! Me encanta la descripción de esa transformación.
ResponderSuprimirAdemás tiene su mérito seguir currándoselo incluso en vacaciones.
Un besito
Muchas gracias señores y señoritas.
ResponderSuprimirUn saludo.
Es muy bonito tío, así que de tortura nada.
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