lunes, 25 de enero de 2010

Hielo

Congelación.


Desleal camino, te seguí incasable durante tanto y ahora con somera frialdad me dices que llegaste al final. No, sé que ante la tenebrosa sensación de la “congelación sanguínea” es mi mente la que intenta convencerme de una realidad distinta, no es el final del camino sino el fin de mis pasos en él. El agua, aliada durante tanto de este fiel organismo que me dio sustento es ahora cruel enemiga de mi cuerpo, de mi ser... La que apenas a 20 grados centígrados era la mejor de las amigas es ahora, a menos diez un sufrimiento tal que mis huesos y músculos se unen en uno para gritar al unísono que se acabe, que termine esta crueldad sin fin, que el hielo se apiade de mi.


1 comentario:

  1. ¡Dios!

    Creo que sólo así puedo expresar la de cosas que han recorrido mi cuerpo al leer eso.

    PERFECTO.

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